Economía

Ha llegado la hora de tu amor

 Carmen Cosp

Hace unos días cuando no estaba en casa, un vendedor de flores mayorcito, me dejó en la puerta varias plantas porque dijo que estaba muy cansado y se sentía mal. Las puse en el jardín y una semana después volvió y se las pagué.

¡Todos los días llaman a la puerta ofreciendo plantas, macetas, frutas…! Otros solicitando ayuda o algo para comer.

Estamos enfrentando graves problemas con el acecho del Covid: Desempleo, disminución en las ventas, aumento de la informalidad.

Innumerables negocios: Tiendas, bares, almacenes han cerrado o disminuido sus horarios de atención porque las ventas mermaron o prefieren quedarse en casa ante el riesgo de enfermarse o perder la vida.

Este impacto económico afecta seriamente al país, a las empresas, a los trabajadores y consumidores.

Por datos reales sabemos que con esta pandemia aumentó el desempleo, disminuyeron los salarios, creció la informalidad y cerraron negocios pequeños y medianos por falta de actividad comercial. La desocupación es una grave y fuerte realidad.

A estos problemas se suma la economía sumergida que viene de larga data. El viceministro de Empleo, Daniel Sánchez comentó que con esta pandemia se tienen datos reales respecto a los trabajadores informales, (aproximadamente 1.300.000) porque son los que recibieron subsidios del Gobierno. El mismo afirmó, “existe un alto nivel de informalidad: De cada 10 ofertas laborales, 6 son del sector informal”.

Los empresarios hemos recibido muchos “talentos”. Tenemos educación superior, heredamos negocios, capital, proyectos. Tenemos la responsabilidad de sostener a nuestros colaboradores.

No podemos bajar los brazos, el país nos necesita más que nunca para asegurar a nuestros compatriotas el pan de cada día. Utilicemos nuestra creatividad, para comercializar productos, acordes en precio a la situación que vivimos.

Necesitamos que las industrias mantengan su fuerza laboral, busquen negocios para exportar, con calidad y precios competitivos. Asociarse con los proveedores integrándolos en toda la cadena de suministro para lograr mayor volumen con menor costo y lograr el precio que necesita el cliente.

En el comercio local es importante resignar algunas ganancias, haciendo ofertas. Esto conviene al consumidor que, si quedó satisfecho, seguirá eligiendo la marca.

Estamos con serios problemas. La única forma de construir un mundo más humano es mirar la vida, sentirla y actuar como Jesús.

“Cuando Dios reina en el mundo, la humanidad progresa en justicia, solidaridad, compasión, fraternidad y paz. A esto se dedicó Jesús con verdadera pasión”, José Antonio Pagola (sacerdote).

Él cuenta con nosotros, como dice esta canción que compromete: “Cristo no tiene manos y pide las mías, Cristo no tiene voz y pide mi canción, Cristo no tiene pies para caminar el mundo, Cristo aquí tienes mi amor”.

Lo mejor para nosotros, es la alegría que sentimos al servir.

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