Los mandatarios cerraron con un estrechón de manos una reunión de unas dos horas en San Vicente y las Granadinas, promovida por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) y la Comunidad del Caribe (CARICOM), con apoyo de Brasil.
“Guyana no es el agresor, Guyana no está buscando la guerra, Guyana se reserva el derecho de trabajar con nuestros aliados para garantizar la defensa de nuestro país”, señaló Ali en una rueda de prensa posterior, sin ceder en su posición sobre el diferendo.
“Guyana tiene todo el derecho (...) a facilitar cualquier inversión, cualquier sociedad (...), la expedición de cualquier licencia y el otorgamiento de cualquier concesión en nuestro espacio soberano”.
La reunión se realizó en medio de una creciente preocupación por los cada vez más duros cruces de declaraciones entre ambos mandatarios por el Esequibo, una zona de 160.000 km2 rica en petróleo y en recursos naturales que administra Georgetown y reclama Caracas.
Maduro dijo que acudía a la cita en búsqueda de “la vía del diálogo y la negociación” para lograr “soluciones efectivas”.
“Los intermediarios probablemente van a tener que buscar algo para que Maduro no salga” del encuentro “sin nada”, dijo a la AFP Sadio Garavini di Turno, exembajador de Venezuela en Guyana. Maduro vio la cita como “un gran logro” para “abordar de manera directa la controversia territorial”, pero Ali negó que la disputa estuviese en agenda e insistió en su posición de que esta debe resolverse en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), cuya jurisdicción es desconocida por el Gobierno venezolano.