Por Caio Scavone | Villarrica<br/><br/>Hoy culmina el “estriptis” de nuestros calendarios, justamente iniciado el uno de enero, al despojarse de su última indumentaria, vale decir, la ropa, digo de la hoja del almanaque que corresponde a diciembre. Es un año que nace y otro que muere, como todo niño paraguayo desamparado y lloroso, tal vez por saber lo que le espera.<br/><br/>Así como existen tradiciones cabalísticas durante las fiestas de San Juan, el fin de año también nos entrega algunas costumbres a seguir para tener el ansiado cambio en nuestra vida. Cambio que no pasa del mismo que desde hace décadas nos ofrecen. El canje que consiste en cambiar de caballo para seguir cabalgando junto a la pobreza y la mediocridad. Entre el 24 de junio y el 31 de diciembre quizás tengamos como diferencia casi una mitad del año, pero los parecidos son tan iguales que por más que les entreguemos crédito a las suposiciones, los resultados, como los cambios, no suelen ser los esperados ni van más allá de simples imaginaciones.<br/><br/> Y ya que somos extremadamente extranjerizantes les sugiero seguir algunas tradiciones de otros países que tampoco están garantizadas en cumplimiento y efectividad. Entiendo que están tan jodidos como nosotros, pero no nos quedemos en el intento. En una de esas... <br/><br/> Consumir las famosas 12 uvas a las 12 de la noche al son de las 12 campanadas es algo que no debe faltar para entregarnos la buena suerte y destaques durante los 12 meses del año que se viene. En el Paraguay y muchos desde la Navidad ya vienen consumiendo uvas pero en forma embotellada, quedando ídem y de manera adelantada que algunos ya lo consumen hasta por el año 2050.<br/><br/> No debe faltar el pan en la mesa como símbolo de la fecundidad o el pan–cuerpo de Cristo para los cristianos. Fue para las culturas más antiguas un símbolo fálico que representaba la potencia de los dioses de la naturaleza a la que los hombres intentaban acceder comiéndolo para, por lo menos, perpetuarse a través de su descendencia. El pan está hecho del trigo que es el grano y emblema de la fecundidad y, en nuestro país, lo energético del pan–cuerpo quedó evidenciado con un obispo. Hay que brindar con vino por provenir de la uva y jamás con sidra, hecha de la manzana y fruta prohibida que simboliza el pecado original. Las propiedades tranquilizadoras y afrodisiacas del vino también fueron verificadas y garantizadas en el obispado de San Pedro.<br/><br/> Sacar las maletas vacías a pasear por la cuadra es costumbre que podrán realizar aquellas personas que cuentan con las valijas y que aún sus familiares no las hayan llevado a Buenos Aires, a New York, a España o al resto de Europa. Y si busca la oportunidad de desaparecer de la casa, mejor que las maletas estén cargadas. <br/><br/> Los colores de la ropa interior dependen del país. En algunos lugares prefieren el rosado, en otros el rojo o el blanco y algunos el amarillo. Este color también otorga energía a la gente y otro ejemplo simplificador se deduce de este color papal con papá Lugo. Es probable que por eso vea todo de amarillo, hasta a la prensa.<br/><br/> Los fuegos artificiales no deben faltar a fin de auyentar rápidamente al mal año que se va y hay que recordar que no solo se ausenta el año malo sino también los dedos, las manos, los ojos, los brazos y la vida de los que manipulan la pirotecnia de manera irresponsable.<br/><br/> Todos los 29 de cada mes colocamos un billete debajo del plato del almuerzo, la macana es que cada vez hay menos que poner. Debajo y en el plato. Pero es una tradición.<br/><br/> Las estadísticas no nos dicen los buenos resultados de estas prácticas tradicionales, pero sí de los actos que terminan en salas de urgencias y en salones mortuorios. Que este día sea de alegría y que tomemos en serio, a la vida, y no que tomemos en serie.<br/><br/>