16 abr. 2026

Guerra prolongada aumenta costos e inquieta a sojeros

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Imprevisible. La guerra de Oriente Medio está afectando los costos de producción de soja.

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El encarecimiento del combustible y las restricciones en la oferta global de fertilizantes podrían impactar fuertemente en la rentabilidad del sector de la producción sojera paraguaya, que podría enfrentar la próxima campaña con mayores desafíos e incertidumbre, según afirma la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).

El director ejecutivo de este gremio, Hugo Pastore, advirtió que la prolongación de los conflictos internacionales está generando un escenario de alta incertidumbre para el sector sojero, con impactos directos en los costos de producción y en las perspectivas de rentabilidad.

“La gran pregunta es cuánto va a durar la guerra”, señaló Pastore, al comparar el actual contexto global con el conflicto entre Rusia y Ucrania, que se extendió más de lo previsto inicialmente. Según explicó, más allá de las diferencias entre los escenarios bélicos, el elemento común es la incertidumbre sobre su duración y sus efectos económicos.

SUBA DEL COMBUSTIBLE. Pastore indicó que los efectos ya se sienten en distintos frentes. Por un lado, el aumento del combustible impacta en toda la cadena logística: desde el transporte interno hasta el movimiento en barcazas y buques, lo que eleva los costos y reduce el ingreso final del productor.

A esto se suma la preocupación por el abastecimiento de fertilizantes, afectado tanto por interrupciones en zonas productoras como por decisiones de grandes actores globales, como China, que restringieron sus exportaciones. “Esto genera un desbalance entre oferta y demanda a nivel mundial”, explicó.

El director ejecutivo de Capeco advirtió que esta situación podría incidir en el nivel de tecnología que los productores podrán aplicar en la campaña 2026, especialmente en soja, lo que a su vez afectaría los rendimientos potenciales.

Si bien destacó que los productores suelen mantener prácticas de reposición de nutrientes en el suelo, reconoció que el alto costo de los insumos podría obligar a ajustes. “Eventualmente se pueden buscar alternativas más económicas o reducir el nivel de tecnología”, afirmó.

En ese sentido, subrayó que el comportamiento del mercado de fertilizantes, que suele acompañar al de los commodities agrícolas, hoy responde principalmente a restricciones de oferta más que a los precios de los granos.

Pastore también alertó que el aumento de los costos obligará a los productores a alcanzar mayores niveles de productividad para cubrir sus gastos. “El punto de equilibrio va a requerir más kilos por hectárea”, sostuvo, y remarcó que una campaña eficiente dependerá en gran medida de las condiciones climáticas.

“El mejor fertilizante es la lluvia”, recordó, al señalar que un régimen adecuado de precipitaciones podría mitigar parcialmente los efectos de la menor disponibilidad de insumos.

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