09 may. 2026

Grupo de campesinos pide al EPP que los deje trabajar con ganaderos

El grupo criminal había dejado una carta advirtiendo a los propietarios de una estancia que presta asistencia a agricultores de la zona de Arroyito que dejen de hacerlo porque, o si no, serán fusilados.

Abandonados.  Varias familias de Núcleo 7 se manifestaron en la cabecera de una chacra, pidiendo al EPP que los dejen trabajar con los ganaderos.

Abandonados. Varias familias de Núcleo 7 se manifestaron en la cabecera de una chacra, pidiendo al EPP que los dejen trabajar con los ganaderos.

Por Justiniano Riveros

ARROYITO

Agricultores de los asentamientos de Arroyito pidieron a los miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que los dejen trabajar con apoyo de los ganaderos de la zona. Ayer exhibieron la carta que la semana pasada, tras disparar contra un retiro ganadero de la estancia Guaraní, el grupo armado dejó, dando un ultimátum a los propietarios del establecimiento para dejar el proyecto de cultivo de maíz con los campesinos y amenazando con fusilamiento si desoyen la advertencia.

Los pobladores de los núcleos 3, 4, 5, 6 y 7 de Arroyito están desorientados, porque a consecuencia de la amenaza del EPP los propietarios de las estancias Guaraní, Ypotí y Santana ya no quieren arriesgarse a seguir con el proyecto de cultivo y comercialización de maíz.

Ante esta situación, los 165 pobladores beneficiados por el proyecto dijeron que están recibiendo un grave perjuicio, porque aludieron que gracias al apoyo de los ganaderos estaban proyectando mejores días. “Nosotros tenemos proyectos importantes con el sector privado, pero es una lástima que esto ocurra”, sostuvo Víctor Leguizamón, del Núcleo 7. Desmintió que la variedad cultivada sea transgénica y que se utilicen productos agroquímicos. “Hace cinco años que trabajamos en esto y hace cinco años que consumimos esta variedad y no nos daña en nada”, dijo.

Por otro lado, Adriano Espínola, de Núcleo 4, exhibió sus productos recolectados en su propia chacra que no puede comercializar porque la empresa Guaraní ya no quiere entrar en la zona. “A mí me perjudica mucho; tengo tres hectáreas de maíz y no puedo comercializar; espero que esta gente (EPP) nos tenga en cuenta para bien”, sostuvo.

María Clara López, pobladora de Núcleo 7, sostuvo que es una lástima la prohibición del grupo, ya que después de tantos años de postergación ahora tienen apoyo para progresar y les atajan. “Yo no sé por qué nos prohíben este hermoso proyecto; es cierto que proviene del sector privado, pero a nosotros nos beneficia”, dijo la mujer.

Amado Martínez, de Núcleo 3, pidió al grupo que les permita continuar con el proyecto porque considera que el perjudicado es el sector campesino y humilde.

Los representantes de los asentamientos se manifestaron ayer en la cabecera de su chara, con panfletos portados por niños de la comunidad de Núcleo 7.

La carta prohíbe a la empresa Guaraní seguir con el proyecto, bajo amenaza de fusilamiento si persisten.

Para este mes las empresas Guaraní, Ypoti y Santana, con la Gobernación, debían iniciar la preparación de 100 hectáreas de suelo para el cultivo de maíz. Para abril estaba previsto el cultivo de 100 hectáreas de rama (mandioca).

Estos proyectos quedan en suspenso por la nota del EPP.