La fuerza de las mujeres trabajadoras desbordó en el centro de Asunción en la Marcha del 8M contra la precarización laboral. El barullo organizado por la Articulación Feminista este año denunció las medidas del gobierno que pueden afectar derechos como la jubilación, además de exponer las condiciones desiguales y de explotación en las que trabaja la población paraguaya. La marcha multitudinaria y muy ruidosa, que partió ayer desde la Plaza Uruguaya hasta la Plaza de la Democracia, estuvo llena de colores, energía, rabia, pero también de la alegría del encuentro entre mujeres, niños, niñas y varones, quienes con banderas y batucadas mostraron su sensibilidad contra las injusticias en el mundo, los abusos y la violencia. “Si el mundo fuera feminista, no existirían estas guerras”, rezaba uno de los pasacalles. La marcha estuvo conformada por varias organizaciones de comunicadoras, campesinas, investigadoras, universitarias, entre otras, que con creatividad y, a pesar de la lluvia, expusieron la situación de las trabajadoras del país. “Ni precarizadas ni sumisas. Defendemos nuestros derechos”, fue la consigna del 8M que también denunció feminicidios.
MANIFIESTO. El concierto previsto fue suspendido por la lluvia, pero se logró exponer el manifiesto de este año, en el que se reconoce a las “mujeres del campo y la ciudad, campesinas, indígenas, sindicalistas, docentes, estudiantes, bañadenses, jóvenes, lesbianas, bisexuales, mujeres de partidos políticos, trabajadoras sexuales, autoconvocadas, comunicadoras, periodistas, madres, audiovisualistas, diseñadoras gráficas, investigadoras y trabajadoras de la salud mental”.
Esta décima movilización feminista denunció que el gobierno prioriza medidas economicistas y no sociales, donde lo no productivo se descarta. “Tenemos un gobierno que mercantiliza todo, incluyendo nuestros derechos; un gobierno ligado a la ultraderecha internacional que nos conduce a un grave retroceso en la garantía de derechos y en la aplicación de políticas sociales, priorizando una agenda economicista que no beneficia a las mayorías trabajadoras, sino a una cúpula angurrienta de poder”, señala el manifiesto.
Las mujeres también denunciaron la eliminación de la palabra género, la ley garrote, la reivindicación al stronismo y la reforma de la Caja Fiscal.
“Sabemos que en nuestro país las maestras del magisterio nacional son la columna vertebral de la educación pública. Representan cerca del 70% del sistema, y serán nuevamente ellas quienes cargarán con el peso que plantea este proyecto si llega a aprobarse. Esto implica más aportes, más años para acceder a la jubilación y un menor porcentaje de redistribución. El resultado será jubilaciones postergadas y una protección social más débil. El Estado ha sido históricamente el administrador de la Caja Fiscal. Sin embargo, en su rol de “patrón”, jamás cumplió con sus aportes: durante años saqueó esos fondos y hoy pretende pasarle la factura a las trabajadoras docentes”, sentencia.