En el Día Internacional de los Trabajadores, cinco centrales obreras realizaron ayer un mitin simbólico frente al Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS) para denunciar que es insostenible el “país de maravillas” del gobierno del presidente de la República, Santiago Peña, cuya “economía floreciente” pasó a la fase de una “economía de guerra”.
Otro grupo, conformado por 11 sindicatos, aglutinados en la Corriente Clasista y Combativa (CCC), marchó desde la Plaza Uruguaya hasta el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), ubicado en el centro de Asunción, para exigir un trabajo y salario digno.
En su día, los trabajadores coparon las calles de Asunción para marchar al son de músicas de protestas acompañadas de la explosión intensa de bombas, con un pedido principal: aumento del salario mínimo.
POSICIONAMIENTO. Las centrales obreras emitieron un comunicado en el que denuncian el empobrecimiento creciente de los obreros por lo que clamaron un aumento del 25% del salario mínimo legal, un monto de más de G. 700.000.
El pedido central de los trabajadores es el incremento del salario de G. 2.899.048 a G. 3.623.810. El reclamo se realiza en medio del inicio de las negociaciones tripartitas previsto para mayo en el marco del Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam).
“El Gobierno de Santiago Peña cambió su relato de un día para otro, de economía floreciente a una economía de guerra. Es que es imposible sostener por largo tiempo ese relato de un país de maravilla cuando la realidad de la mayoría es que vive raspando el fondo de la olla”, manifiesta el comunicado de las centrales obreras.
Mientras los trabajadores “raspan el fondo de la olla”, las centrales criticaron que la doble calificación de grado de inversión y déficit fiscal del 1,5% a nivel externo contrasta con deudas a nivel interno a constructoras y a farmacéuticas.
También criticaron la fórmula del índice de precios al consumidor (IPC) del Banco Central del Paraguay (BCP), cuya cifra se utiliza para el reajuste anual del salario mínimo, porque no representa a la realidad del sector.
“Los precios de los alimentos tuvieron un aumento del 90% en los últimos 10 años frente a un ajuste del salario mínimo del 47%, lo que se refleja en condiciones de vida del trabajador y su familia en condiciones más precarias”.
Criticaron también la gestión de la ministra de Trabajo, Mónica Recalde, por ineficiencia en el combate a la informalidad laboral.
“Más de 1.500.000 trabajadores, algo así como 65% de la ocupación total se encuentra sin seguridad social, sin acceso al salario mínimo”, dice parte del comunicado.
Bernardo Rojas, presidente de la CUT-A, acusó de mentirosas a las autoridades del Ministerio de Trabajo y exigió que cumplan con sus funciones de velar por los derechos de los trabajadores. “Mentira que haya mejoras salariales. Mentira que no hay hambre. Mentira que no hay miseria”, dijo.
Ramón Ávalos, titular de la CNT, pidió a los políticos que no roben más, clamó por el cese de la corrupción, por un salario mínimo digno para los trabajadores y oportunidades laborales para los jóvenes.
Jóvenes reclaman un trabajo digno
En representación de los jóvenes, Isabel Castillo, de la Central Nacional de Trabajadores (CNT), exigió trabajo digno y cumplimiento de las leyes laborales para el sector juvenil. Denunció que, pese a que el trabajo adolescente está protegido por el Código Laboral, que debe ser digno y compatible con la educación, realmente no se cumple. “La juventud no es mano de obra barata. La juventud tiene derechos, tiene la voz y tiene dignidad. Un país que explota sus jóvenes es un país sin futuro”. Isabel Castillo pidió trabajo digno para la juventud, seguridad social, y que ningún joven tenga que “elegir entre estudiar o sobrevivir”.