La ganadería paraguaya tiene un importante margen para aumentar su productividad a partir de una mejor eficiencia reproductiva. Con una tasa de procreo estimada entre 50% y 53% por cada 100 vientres destinados a la reproducción se obtienen actualmente entre 50 y 53 terneros. Para la Cámara Paraguaya de la Carne, mejorar este indicador constituye una de las principales oportunidades para sostener el crecimiento del sector en un contexto donde la expansión territorial enfrenta mayores limitaciones.
Una mejora de apenas cinco puntos porcentuales podría significar, considerando el tamaño del rodeo nacional, cientos de miles de terneros adicionales cada año, asegura el gremio. Ese incremento tendría un efecto progresivo sobre las etapas de recría, engorde y faena, elevando la disponibilidad de animales y la producción de carne sin necesidad de aumentar significativamente la superficie ganadera.
La eficiencia reproductiva depende de factores, como la condición corporal de los vientres, la disponibilidad y calidad de los alimentos, el control sanitario, la genética, la edad al primer servicio, el manejo de los toros y la planificación de los periodos reproductivos que inciden directamente en los resultados.
La nutrición es fundamental, especialmente en los periodos críticos, ya que una vaca con una condición corporal insuficiente presenta menores posibilidades de preñez y puede tardar más en recuperar su capacidad reproductiva después del parto. La planificación forrajera, las pasturas de calidad y la suplementación estratégica pueden contribuir a mejorar la reproducción.
En materia sanitaria, el control de enfermedades reproductivas, el cumplimiento de los planes preventivos y los diagnósticos podrían reducir pérdidas durante la concepción, gestación, nacimiento y primeros meses de vida del ternero. A su vez, la utilización de genética adaptada a cada región puede favorecer la fertilidad, precocidad y capacidad materna del rodeo.
El manejo de los reproductores también resulta clave. La evaluación de su aptitud antes del servicio y el control de su condición física y sanitaria permiten evitar que un solo reproductor con problemas comprometa el desempeño reproductivo de un grupo importante de vientres. asegura el análisis realizado por el gremio.
Otro aspecto fundamental es el registro de información, o sea conocer cuántos vientres fueron servidos, preñados y parieron, así como cuántos terneros llegaron al destete, lo que permite identificar dónde se producen las principales pérdidas y tomar decisiones basadas en resultados.
Las diferencias entre establecimientos demuestran que es posible alcanzar índices superiores al promedio nacional mediante planificación y buenas prácticas, asegura el gremio. Para extender estas experiencias, la asistencia técnica y la capacitación son importantes entre pequeños y medianos productores. El desafío de la ganadería paraguaya, por tanto, no consiste únicamente en aumentar el número de vientres, sino en lograr que una mayor proporción de ellos produzca un ternero sano cada año. Mejorar la tasa de procreo permitiría aprovechar mejor los recursos disponibles, aumentar la oferta futura de animales para la cadena cárnica y fortalecer la competitividad del sector.