Política

Graves denuncias en Senado quedaron como anécdotas

 

Tras las elecciones municipales, se enfrió la polémica y bajaron los decibeles entre algunos senadores colorados que se habían tiroteado con acusaciones graves.

Por un lado, está el round entre el titular del Congreso Óscar Salomón vs. Juan Carlos Galaverna.

Luego, la fuerte pulseada entre el senador colorado Martín Arévalo y el director de Aduanas Julio Fernández, que incluso implicó una denuncia penal ante la Fiscalía.

Ambos casos encendieron el debate en su momento, pero luego se fueron postergando hasta que finalmente se pusieron como excusa, otras cuestiones, hasta que se concretaron las municipales.

Los colorados están disfrutando del sabor del triunfo por la cantidad de distritos obtenidos, pero al mismo tiempo siguen sangrando por la herida, ya que volvieron a perder en departamentos claves, como Ciudad del Este y Encarnación.

Ahora apuntan el dardo a otros traidores, lanzando la amenaza de la posible expulsión del partido.

En esa lista figura el senador colorado Javier Zacarías Irún, quien recientemente se salvó de un pedido de pérdida de investidura parlamentaria.

Mientras el propio titular de la ANR, Pedro Alliana, quien también preside Diputados, lanzó la advertencia, Cachito le sugiere calmar los ánimos.

Soborno. A finales de agosto pasado, Salomón sorprendió con sus declaraciones acusando abiertamente a Calé de recibir un monto de USD 100.000 en forma mensual del ex presidente de la República Horacio Cartes. Supuestamente, por favores políticos.

Fue en momentos en que se tenía que definir en el Senado la interpelación del titular de Conajzar (Comisión Nacional de Juegos de Azar) José Ortiz Báez. Galaverna había mandado al frente a Cachito, diciendo que era su testaferro.

El titular del Senado no respondió nada en ese momento, pero luego hizo un fuerte descargo, pero fue la única vez. Días después, decidió borrarse viajando a Taiwán.

Empezó a dar excusas que primero tenía que reunirse con su bancada, cosa que nunca se concretaba. Cuando se le volvió a tocar el tema, el jueves pasado, volvió a indicar lo mismo, y que el encuentro sería mañana.

Varios colorados, entre ellos Rodolfo Friedmann, admitieron, abiertamente, que era un caso cerrado.

tráfico de influenciaS. A una semana de este hecho, saltó otro, que involucraba a Arévalo y al director de Aduanas. Este último llamativamente denunció al senador ante la Fiscalía General del Estado, bajo la acusación de tráfico de influencias.

El colorado dio su versión, y retrucó que Fernández era el responsable de un robo de mercaderías por un valor de USD 3 millones.

Se dio un pimponeo entre ambos, y se habló incluso de complicidad con la mafia y el crimen organizado.

Este careo se derivó a una Comisión Especial de Anticontrabando que se limitó a convocar a los dos, y solicitar algunos pedidos de informes. Hasta el momento no se tiene ningún resultado, ni avances, y quedó como una anécdota.

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