Política

Genetista forense del EAAF alienta tarea a favor de los desaparecidos

 

El doctor Carlos Vullo, del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), fue parte de los profesionales que en 2018 contribuyeron a crear en el Paraguay el Banco Genético de Familiares, mediante un trabajo que comenzó en el 2015 con la toma de 550 muestras sanguíneas aleatorias en diferentes departamentos, con el objetivo de identificar los restos óseos de posibles desaparecidos, víctimas de la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989).

“Cuantos más bases de familiares tengan, mejor”, dice el doctor en Ciencias Químicas, que desde la creación del EAAF en 2007 participó en la identificación de desapariciones en más de 20 países en América, África, Asia y Oceanía. “Cualquier genetista forense en el Paraguay, calculo, debe estar usando esa base de datos”, dice con referencia al Banco Genético de Familiares, uno de los logros alcanzados por la Dirección de Memoria Histórica y Reparación, del Ministerio de Justicia, a cargo del doctor Rogelio Goiburú, presentado públicamente en 2018.

“Se hizo con un muestreo muy bueno, porque están todas las regiones más pobladas del Paraguay. Eso ya se hizo y está validado. Y para la identificación de los restos, es fundamental recuperar esos restos y tener una buena base de familiares para cruzarlos”, indicó. A criterio suyo, es importante que los familiares den la muestra de sangre. “Cuantas más bases de familiares tengan, mejor”, dice.

Recuerda que ha estado varias veces en Asunción y, añade que si hace falta que coopere en algo, está abierto, “no tengo problema de seguir colaborando”.

Si no se tiene una base de datos genéticos de los familiares, no se pueden identificar los restos esqueletales encontrados en el proceso de búsqueda, exploración y exhumación. “Necesitás las dos cosas: lo antemortem, que es el familiar, y el posmortem, que es el esqueleto, y luego comparar”, explica.

La iniciativa se realizó en el marco de los trabajos implementados por el Equipo Nacional para la investigación, búsqueda e identificación plena de personas detenidas-desaparecidas y ejecutadas extrajudicialmente, durante el periodo 1954-1989 (Enabi).

Según explicó Vullo, es necesario conocer las frecuencias genéticas poblacionales para realizar los cálculos de probabilidad estadísticos, ya sea para estudios de parentesco biológico, criminalística forense o identificación de personas desaparecidas.

PRESUPUESTO. Una de las dificultades que afronta la dependencia a cargo de Goiburú es la falta de presupuesto. Esto impide proseguir con el trabajo de exploración y excavación de los sitios donde se habría realizado la inhumación de algunas de las víctimas detenidas, torturadas y desaparecidas durante la dictadura. El paso de utilizar la genética para identificar personas y restos óseos, a través de comparaciones de ADN, está hecho con el objetivo de devolver nombres y restituir parientes a las familias que esperan. “Buscar huesos y darles identidad. Darles la historia que está oculta bajo la tierra, como los huesos”, declaró en 2018 Goiburú entusiasmado con la ayuda recibida por expertos como Vullo para avanzar a favor de la memoria histórica. Sin embargo, en la actualidad está atado de manos porque carece de los fondos para realizar el trabajo de campo y contratar el equipo que precisa. Hace dos años se aprobaron G. 300 millones para la Dirección en que se desempeña Goiburú, pero hasta la fecha no le han transferido este monto.

PERFIL GENÉTICO. Como resultado de la tarea realizada en Paraguay, Vullo recuerda con claridad el perfil genético poblacional de Paraguay, que tiene un 85% de ADN materno de origen indígena americano. “Paraguay es una situación especialmente particular con respecto a otros países, por la Guerra de la Triple Alianza, en la cual hubo un exterminio muy grande de la población masculina. Entonces, ¿qué pasó?, eso generó un repoblamiento de hombres de países periféricos, porque había un porcentaje también de cromosomas de origen afro que probablemente provenía de Brasil, también de Argentina, y muchos europeos también”, dice. El inmigrante era varón, no venía con familia, con mujeres. “El ADN mitocondrial es transmitido de la madre a los hijos, y originariamente quedaron mujeres nativas en Paraguay, por eso ese resultado”.


24 restos
esqueletales se exhumaron en diferentes puntos del país desde el 2013 y se identificó a 4 personas.

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