Opinión

Formalizar la economía

César Barreto Otazú, economista y directivo de Dende.

César Barreto OtazúPor César Barreto Otazú

La Cámara Paraguaya de Supermercados está llevando adelante una campaña de concienciación sobre la necesidad de reducir la informalidad, a la cual deberíamos sumarnos toda la sociedad paraguaya y consensuar la formalización de la economía como política pública de largo plazo. Si bien hay sectores que se benefician con la informalidad porque no pagan impuestos o no tienen los costos de aportar al régimen de seguridad social, la informalidad perjudica a la mayoría de los paraguayos para beneficiar a unos pocos y es un freno al proceso de desarrollo económico y social de nuestro país.

En primer lugar, la evasión de impuestos reduce los ingresos tributarios y la efectividad del sistema impositivo, lo cual impide al Estado mejorar la calidad de los servicios públicos básicos, como educación, salud, seguridad e infraestructura pública. La mala calidad de estos servicios es uno de los principales frenos estructurales a un desarrollo más acelerado de nuestra economía, según todos los informes de competitividad.

De la misma manera, la evasión de las contribuciones a la seguridad social deja a los trabajadores a merced de los efectos catastróficos que puedan tener en la vida y en la economía de su familia una enfermedad o un accidente y, peor aún, lo deja en la pobreza absoluta una vez que alcance una edad en la cual ya no pueda trabajar. La baja cobertura de la seguridad social resulta además en un bajo nivel de ahorro nacional, lo cual reduce el potencial de crecimiento económico del país.

En segundo lugar, una alta evasión de impuestos y contribuciones distorsiona la competencia en el mercado y genera un incentivo perverso a las empresas y personas a evadir para poder competir. Una empresa que evade el IVA, el impuesto a la renta y las contribuciones a la seguridad social puede ofrecer precios de entre un 5% y un 20% más bajos con respecto a una empresa que cumple con todas las obligaciones tributarias; dependiendo de si la evasión es parcial o total en toda la cadena de importación, producción y comercialización a las tasas impositivas actuales. Esta diferencia deja fuera del mercado o reduce sustancialmente las ventas de las empresas formales y, en consecuencia, reducen su inversión afectando negativamente la creación de empleos y el crecimiento económico. Por lo tanto, un país con alta informalidad como el nuestro está inmerso en un círculo vicioso que se retroalimenta continuamente por los incentivos perversos que genera. Para romper este círculo vicioso es necesario combatir este flagelo de manera sistemática con todos los instrumentos legales que sean necesarios y los recursos tecnológicos disponibles en la actualidad.

En este sentido, es necesaria una mayor penalización de la evasión de impuestos con niveles similares a otros países; que la evasión de impuestos sea un delito precedente para el lavado de dinero y activos; que las autoridades administrativas, fiscales y judiciales apliquen las penalizaciones de manera efectiva para eliminar la impunidad existente; el impulso legal y regulatorio a la bancarización, a las transacciones electrónicas en los sistemas de pagos del país, como los pagos de salarios, a proveedores e impuestos; la masificación de las tarjetas de débito, crédito y el uso del POS en las compras en los comercios y muchas otras medidas que puedan ser implementadas efectivamente.

Sin embargo, el primer paso fundamental es que los líderes empresariales, sociales y políticos coincidan en que la informalidad y la evasión de impuestos son males de nuestra sociedad que están afectando negativamente el bienestar de nuestra gente, y, a partir de allí, acordar e implementar una estrategia de lucha sistémica contra las mismas como una política de Estado. Al mismo tiempo, los parlamentarios y los funcionarios públicos deben administrar correctamente los recursos adicionales para que redunden en mayor inversión y mejor calidad de los servicios públicos y así convertir este círculo vicioso en un círculo virtuoso en los próximos años.

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