Así lo ha asegurado en una entrevista con EFEverde, la secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la costarricense Christiana Figueres, durante una visita a Madrid.
“Desde el extranjero se perciben claramente los logros medioambientales alcanzados por España, además no podemos olvidar que es un país líder para América Latina”, ha añadido Figueres, que ha reconocido “falta de voluntad política” en la lucha contra el cambio climático.
Ha puesto asimismo de manifiesto la importancia que supuso la última cumbre de Cancún (diciembre 2010) y no pone reparos en afirmar que en la reunión se hizo el mayor “esfuerzo colectivo” en reducción de emisiones en la historia de la convención sobre cambio climático.
“Pero Cancún no terminó en diciembre, en Cancún se diseñaron las armaduras y ahora hay que construirlo”.
Uno de sus resultados más importantes fue la creación del Fondo Verde Climático (ayuda financiera para mitigación y adaptación) y a lo largo de estos dos meses se ha ido configurando el Comité de Transición, que representa a todos los países y que dirige el proceso de diseño del Fondo.
“La primera reunión de este Comité de Transición se celebrará el próximo mes de marzo en México”, ha anunciado Figueres, y de momento han confirmado su representación la región africana, los países insulares y los países menos desarrollados y se está a la espera de Latinoamérica, Asia y los países industrializados.
En su opinión, los países deben caminar “hacia un futuro bajo en emisiones no solo por la salud del planeta, sino por la ventaja competitiva nacional”.
Figueres cree que “la promesa de reducción de la temperatura del planeta en dos grados formalizada en Cancún, no garantiza la supervivencia de los Estados insulares ni alivia el estrés hídrico de la zona subsahariana”.
Las actuales promesas de reducción de la temperatura “sólo constituyen un 60% del esfuerzo necesario” y, aunque “pudiéramos llegar al 100 % de ese esfuerzo”, la reducción de la temperatura en dos grados no será suficiente para evitar al planeta un peligro global por calentamiento.
En lo que se refiere al mercado de carbono, se ha definido como una “gran entusiasta” de dicho mercado ya que para los países industrializados representa una oportunidad de bajar costes y para los países en vías de desarrollo es una oportunidad para lograr que los proyectos de mitigación se lleven a cabo.
“Los proyectos de mercado de carbono -ha declarado- son un beneficio ambiental más que un perjuicio”.
En cuanto a la relación cambio climático y pobreza, dos términos que considera “complementarios”, Figueres ha opinado que no combatir este fenómeno global significaría perder todos los logros alcanzados en desarrollo humano y económico que se han conseguido en los últimos 20 ó 30 años.
En este sentido, ha mostrado su preocupación por el desarrollo económico y social de los pueblos indígenas y el arraigo tan profundo que mantienen con la tierra y los bosques.
Es partidaria de que ese “ligamen” se mantenga y por eso confía en el papel internacional de los acuerdos logrados en Cancún para llevar tecnología y financiación a todas las actividades de manejo sostenible de los bosques.
Figueres se ha mostrado convencida de que en la lucha contra el Cambio Climático falta voluntad política, y ha advertido de que es necesario “alimentar mejor” esa voluntad para concienciar a los ciudadanos y presionar a los gobiernos y al sector privado para que inviertan en mitigación y renovables.