03 may. 2026

Fieles agradecen los milagros a la Virgen

Por Luján Román

luroman@uhora.com.py

Con la cara cubierta de lágrimas y sollozando ingresó de rodillas al Santuario de Caacupé, Agustina González, como muestra de agradecimiento por todos los milagros que la Virgencita Azul, ni bien terminó la cuarta misa del novenario.

“Le quiero mucho y le creo por eso vine de San Lorenzo para darle gracias porque siempre me hace milagros, permitiendo que mis hijos y mis familiares estén bien de salud”, resaltó la devota mariana.

Como esta demostración de fervor católico, otras se multiplican a medida que se acerca el 8 de diciembre, fecha en que se conmemora la concepción de María.

Algunos de los creyentes optan por encender velas, otras por rezar en silencio, cantar o realizar obras de caridad en las inmediaciones del templo para demostrar su amor por la Virgen de Caacupé.

En la explanada, lo que más se oye son los relatos sobre milagros de sanación, a estos le siguen las gracias por haber conseguido un puesto laboral en plena época de crisis.

En la extensa lista de agradecimientos de los fieles, se pueden encontrar la cura desde una neumonía hasta un derrame cerebral.

Para muchos, como el abuelito Joaquín Rolón, empaparse con el agua del Tupãsy Ycuá basta para librarse de todos los males. Peinando sus cabellos blancos, mostró la única cicatriz que demuestra que se salvó de un derrame cerebral, según dice, por obra y gracia de la Virgen.

“Añeñandu porã ko’ãga, Virgencita ojapo peteî milagro che rehe”, comentó en guaraní don Joaquín, quien se acercó con su hija, su nieta y su bisnieto para brindar tributo a la milagrosa del Paraguay.

Su nieta Ludi reconoce que acercarse hasta Caacupé desde la ciudad de Altos se debió específicamente para cumplir la promesa que hicieron cuando estuvo muy mal de salud.

Así también muchos fieles aprovecharon para refrescarse con el agua bendita del Ycuá caacupeño, siguiendo las tradiciones instituidas por la Iglesia Católica, otros en tanto, llenaron botellas alusivas a esta celebración católica con el líquido para bendecir sus hogares.

PEREGRINANTES. A pesar de las altas temperaturas, en el camino a la villa serrana, varios jóvenes se acercaron hasta el Santuario a pie en reconocimiento por los favores de la Virgen, que permitieron la culminación exitosa de sus estudios secundarios.

Otros creyentes, como Rubén González, escogieron venir de madrugada caminando desde Kurusu Peregrino.

“Por cuarto año consecutivo, vengo. Yo trabajé hasta las tres de la mañana y las cuatro salimos con mi señora y mis hijos, con esfuerzo llegamos acá”, expresó mirando con afecto y respeto a la Virgen, quien le inspira para hacer cosas buenas por sus semejantes.