Por Andrés Colmán Gutiérrez
En Twitter: @andrescolman
Si hubo un momento en que la Policía estuvo más cerca de capturar a los principales líderes del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), fue el viernes 24 de setiembre de 2010.
Al amanecer, unos 15 integrantes del Grupo Fénix, la tropa de élite que semanas antes había abatido a Gabriel Zárate Cardozo, comandante Simón -uno de los principales líderes del EPP, en la zona de Sidepar 3.000, Canindeyú-, se acercaron sigilosamente a un campamento, en un lote de 15 hectáreas, propiedad de Nery López Silva, quien administraba un almacén en la compañía Cerrito de Hugua Ñandu, Concepción.
A través de un trabajo de inteligencia, con datos proveídos por la mujer del almacenero, sabían que allí se hallaban los líderes Osvaldo Villalba, Manuel Cristaldo Mieres y Magna Meza, entre otros miembros del EPP.
Era la ocasión tan esperada. Los comandos del Grupo Fénix, dirigidos por el comisario Aldo Pastore, entraron por el frente, mientras otro grupo de la FOPE (Fuerza de Operaciones Policiales Especiales), bajo la dirección del comisario Elizardo Rojas, cubrían la retaguardia.
FALLA. “Entramos al monte, pero el que hacía de campana se dio cuenta y empezó a dispararnos. Tuvimos un fuego cruzado, mientras los demás escapaban por atrás, hacia adentro del monte. Los que tenían que cubrir la retaguardia fallaron. Le abatimos al que luego fue identificado como Nimio Cardozo Cáceres, comandante Aníbal, pero perdimos la oportunidad de agarrar a los principales cabecillas”, relata un exmiembro del Grupo Fénix, con el seudónimo Ramón.
El acto de “dar de baja” a los comandantes Simón y Aníbal fue el más fuerte golpe dado a los miembros del EPP, que meses después se cobraron venganza, asesinando a María Cecilia Núñez, la mujer del almacenero (quien se hallaba en la cárcel) y a su eventual pareja, Antonio Valenzuela.
COMANDOS. Fue en el 2009, durante el gobierno de Fernando Lugo, que el entonces ministro del Interior, Rafael Filizzola, alentó el entrenamiento de hombres seleccionados de la Policía para conformar tropas de élite especializadas en lucha antisubversiva.
Uno 15 policías, que participaron de cursos de entrenamiento dictados por expertos del Gaula (Grupo Antisecuestro y Antiextorsión) de la Policía colombiana, decidieron llamarse Grupo Fénix, y se convirtieron en los mejores en incursión en selva y combate antiguerrilla.
Pero un fuerte conflicto interno se instaló, cuando los jefes y algunos miembros del Grupo Fénix exigieron cobrar parte de las millonarias recompensas ofrecidas por el Gobierno, por la captura de los miembros del EPP.
“La Ley no permitía que policías cobren recompensas, solo los informantes civiles. Eso generó peleas y se procedió a trasladar a sus miembros. El Grupo Fénix quedó desarticulado en 2011. Perdimos al mejor grupo de élite, aunque varios siguieron operando con la FOPE y Antisecuestros”, explicó una fuente del Ministerio del Interior.
Desde entonces, la lucha contra el EPP perdió un gran impulso, según los propios exmiembros del Grupo Fénix.
OTRO ATAQUE DEL EPP
Entrenados por el Gaula de Colombia, lograron abatir a Simón y Aníbal, altos comandantes del grupo armado. Pero las peleas internas por el dinero de la recompensa motivaron su desmembramiento.
LA ACCIÓN CONTRA EL EPP DURANTE CADA GOBIERNO
Aunque hay antecedentes anteriores, la acción armada del EPP se inició en 2006, durante el mandato de Nicanor Duarte Frutos, con el ataque a la comisaría de Jhuguá Ñandu. La respuesta fue el gran despliegue de policías y militares en el norte de Concepción, sin resultados concretos.
El gobierno de Fernando Lugo enfrentó el secuestro de los ganaderos Luis Lindstron y Fidel Zavala, ataques a puestos policiales, militares y estancias. Las respuestas fueron los operativos Jeroviaha, Triángulo y Sombra, con declaraciones de estado de excepción en el Norte en dos ocasiones. Tampoco produjo el resultado esperado de captura de los principales líderes del EPP.
El Gobierno de Federico Franco prometió mejores resultados, pero fue el que menos hizo. Y es el mandatario que más golpes recibió de parte de los miembros del EPP en menos tiempo, incluyendo el asesinato del ganadero Luis Lindstron, que causó mayor conmoción social.