12 abr. 2026

Fecha feliz

Ya no es lo mismo, general. Se acabaron esos amaneceres en que los poetastros de la Patria concurrían a Mburuvicha Róga para besar tu siniestra. No hay más festivales de la paz en que otros artefactos artísticos te brindaban la música que más te gustaba: la que hablaba bien de vos.

Ya no es lo mismo, general. Ya no hay más extensos avisos pagos en los diarios para alabar tu figura, para destacar tus logros que jamás se compadecían de la verdad (esa vieja comadre presuntuosa de los vendepatrias).

Ya no es lo mismo, general. Antes era más sencillo: los que estaban contigo tenían todos los beneficios y los demás estaban exiliados, muertos o bien calladitos, salvándose de las bondades de tu gobierno. Ahora es más complicado, los buenos no son tan buenos y los malos pueden llegar a ser útiles. Es decir, ahora tenemos que ejercer nuestra propia capacidad de raciocinio para saber quién nos conviene como dirigente, y muchas veces, nos equivocamos; antes dependíamos de vos y tus secuaces. Y ante cualquier duda o posibilidad de equívoco: palo, palo, palo y, de yapa, palo.

Ya no es lo mismo, general. Antes los ladrones sabían a qué atenerse, con buenos contactos, llegaban a la Junta de Gobierno, y con malos contactos, a Tacumbú.

Ya no es lo mismo, general. La Junta de Gobierno ya no rinde pleitesía (abiertamente) a los dictadores ni se vende a sus esbirros, como en tu época. Eso sí, si hay algún correligionario hipermillonario con ambiciones presidenciables y bolsillos generosos, siempre el Partido está dispuesto a algún comodato beneficioso para todos.

Ya no es lo mismo, general. Antes bastaba con la afiliación colorada para acceder a un cargo público. Ahora hay que tener como mínimo tres o cuatro afiliaciones de partidos distintos, conocer a un diputado y dos senadores, y ser miembro de algún clan familiar para ligar un sueldo jugoso. Lo bueno es que ahora, como antes, ni la capacidad ni la idoneidad son obligatorias para los funcionarios. Si se quiere ser un buen funcionario es bajo la absoluta responsabilidad de cada uno.

Ya no es lo mismo, general. Antes los granujas eran eternos; ahora se los puede echar cada uno o dos periodos. No es lo ideal, pero...

Me despido esperando que en el infierno el calor le esté fastidiando lentamente la eternidad. No se preocupe por nosotros, que si bien acá la cosa sigue complicada, sin usted estamos muchísimo mejor.