13 jul 2026

Familias ya cuentan con las nuevas viviendas de emergencia en el Bañado

Munidos de sus tapabocas, visores de protección algunos y con mucha fuerza de voluntad, más de 300 voluntarios terminaron de levantar ayer unas 35 viviendas de emergencia para familias de zonas del Bañado Sur, en un plan que abarca en total 200 de este modelo habitacional.

“Estoy contenta con esta nueva casa que tengo, me va a ayudar muchísimo para trabajar con los dulces que vendo y con las clases virtuales también”, comenta Sandra Acosta, quien vive con su marido y sus tres hijos.

Es una de las beneficiarias de un programa en conjunto entre Techo Paraguay y la Fundación Santa Librada. El broche final del proyecto es justamente la vivienda de emergencia, que busca mejorar la calidad de vida de las mamás de esta zona de la capital.

Las casas tienen 18 metros cuadrados, construidas con una base de pilotes de karanda’y, paredes de madera y techo de zinc.

Johanna Ríos es vendedora y trabaja en el mercado ofreciendo ajos y todo tipo de hortalizas. También vende productos de limpieza que tienen mucha salida en el marco del Covid-19. Aprendió a elaborar estos insumos participando del programa Karu Porã de Santa Librada. Hoy, es otra de las beneficiarias con la vivienda de emergencia, ubicada en la zona de Caacupemí.

“Ahora estamos mejor, mi casa era muy pequeña, con goteras por todas partes porque el techo era muy viejo ya”, agrega. Vive con sus cuatro hijos.

Inserción. El corazón del proyecto Karu Porã que culminó en el Bañado Sur ayer es lograr la inserción laboral de las mamás, que no tenían ingresos durante la pandemia, cuenta Víctor Centurión, de Santa Librada.

“Las jefas de hogar fueron capacitadas. Algunas hacen ahora dulces, otras son vendedoras y elaboran sus propios productos de limpieza, de excelente calidad y tienen salida en la ciudad”.

Para los voluntarios de Techo, María Paz Bernardes y Diego Calabrese, la experiencia con las viviendas les permitió conocer distintas realidades de familias que viven a solo 5 minutos del casco urbano.

“Somos más empáticos y entendemos también lo mucho que falta para contar con una ciudad accesible para todos”, dice María Paz.

Olga Caballero, directora social de la organización, cuenta que las viviendas más que caridad son una denuncia social sobre la urgencia de acciones en favor de las familias de estas zonas.

Estoy muy contenta con la casa. Tenemos más espacio para los chicos y para trabajar. Sandra Acosta, mamá del Bañado Sur.

Con el voluntariado vemos otras realidades, somos más empáticos con las familias. María Paz Bernardes, voluntaria de Techo.