En este tiempo en que soplan vientos de cambio, es necesario que el guarani sea reivindicado para hacer del Paraguay un país verdaderamente bilingüe.<br>Hasta ahora, gran parte de lo que se hizo forma parte solo de lo lírico, de los sueños de enamorados del guarani que han inventado sus propias formas de lucha para contribuir con la supervivencia de la lengua nativa. <br>El ascenso formal del guarani a la categoría de lengua oficial -a la par, en el papel, del español- fue una victoria a la que hasta ahora no se le ha sacado el beneficio esperado. Si en 16 años -desde 1992- los artículos 140 y 77 de la Carta Magna permanecen sin ser reglamentados es porque ni la Comisión Nacional de Bilingüismo, ni el Congreso, ni la sociedad civil vinculada al guarani han podido avanzar significativamente. <br> Actualmente, un proyecto de Ley de Lenguas que duerme en comisiones del Senado trata de subsanar ese vacío. El instrumento legal ya es producto de un acuerdo entre el Taller de la Sociedad Civil y la Comisión Nacional de Bilingüismo. <br> Ese instrumento legal es de vital relevancia para el guarani. No solamente saldará una histórica deuda, sino que pondrá las bases institucionales para que un gran proyecto de bilingüización efectiva esté en marcha. Permitirá contar con una Secretaría de Política Lingüística, una Academia de la Lengua Guarani y un Instituto de la Lengua Guarani.<br>Aréma guarani ojehayhu ñe?êmente. Hi?âma chupe avei oipeju ára pyahu hesakâva ohóvo ñane retâme. Anive oñembotapykue. Opámava?erâ chupe guârâ pytû pukuete.<br> El guarani es nuestro sello de identidad más nítido y más rotundo. Hablarlo no basta, también hay que escribir y leer en guarani. Ñandéngo, la mayoría, ñáñe?ênte; ndajaháiri ha nañamoñe?êi guarani. Nos falta subir esos dos peldaños.<br>Un país bilingüe es también el que tiene sus carteles, sus documentos, sus etiquetas, sus juicios orales en los tribunales y sus leyes en las dos lenguas. <br>Ojalá el fervor hacia el guarani del acto oficial del pasado 15 de agosto no haya sido solo una ráfaga demagógica. Al guarani le hace falta el viento del interés que pase de los discursos a los hechos. <br>