Opinión

Falsas expectativas

Brigitte Colmán Por Brigitte Colmán

Estados Unidos no quiere dar “falsas expectativas” a Paraguay sobre donación de vacunas contra el Covid-19, decía un titular ayer, respecto a las declaraciones del encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Paraguay, Joseph Salazar.

Salazar se había reunido con el presidente de la República, para hablar sobre nuestra necesidad de vacunas contra el Covid.

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Hace algunas semanas, Estados Unidos anunció que donará unas 80 millones de vacunas a países amigos de la región para contribuir con la campaña de inmunización.

El alto funcionario de los Estados Unidos comentó que nuestro presidente le solicitó ayuda para el acceso a las vacunas. “El presidente nos ha dicho con elocuencia sobre las necesidades del país en este asunto y estamos pendientes de noticias al respecto”, dijo.

No sé si hay alguien ya se lo habrá contado, pero el señor Salazar, ya debería saberlo. Los paraguayos hace rato dejamos de tener expectativas. En lo que a nuestro Gobierno inoperante se refiere no tenemos expectativas ni falsas ni auténticas.

El pasado domingo superamos las 9.000 muertes por Covid. Cada una de ellas y las que vendrán, sumadas a las que se producen a diario por falta de atención y medicamentos para pacientes con cáncer y otras afecciones, todas esas muertes se sumarán a la cuenta de este gobierno, y a la cuenta de la ANR.

Porque no es de ahora que el sistema de salud este colapsado. Esto viene de décadas atrás, cuando los politiqueros decidieron que era más lindo saquear al Estado paraguayo en vez de invertir en salud y educación, en dar bienestar al pueblo.

La pandemia de hecho vino a exponer de manera más explícita el estado ruinoso de nuestro sistema de salud. Hasta ayer lunes, más de 200 pacientes con Covid estaban esperando un lugar disponible en Terapia Intensiva; y el reporte del Ministerio de Salud el domingo hablaba de 585 internados en UTI.

El país pasa el peor momento de la pandemia con los hospitales saturados y pacientes sobreviviendo apenas en sillas en los pasillos de los hospitales, rezando para que no se acabe el oxígeno, y solo una cosa podría ayudarnos en esta catástrofe: Las vacunas.

Pero hete aquí que el infortunio, ese malvado que se ha pasado durante toda nuestra historia coqueteando con el Paraguay, nos encuentra en esta crisis teniendo el peor gobierno del universo, y los peores políticos y funcionarios del mundo mundial.

El año pasado había millones de dólares para destinarlos a combatir la pandemia, y un año después estamos endeudados y sin plata; y todavía tenemos que seguir soportando anodinas e irrelevantes conferencias de prensa en las que algún ministro anuncia que van a venir vacunas, que ya van a venir las vacunas, que ya están cerquita las vacunas, que el avión tuvo un retraso pero que ya van a venir las vacunas, que el mecanismo nos mintió sobre las vacunas pero que ya van a venir las vacunas, y así como en un bucle interminable y absurdo.

En el colmo de la inoperancia de estos funcionarios públicos, las tres docenas de vacunas disponibles y que fueron una donación, no son capaces de gestionar adecuadamente. Dicen gua’u que la gente no acude a vacunarse, pero en realidad desde que se inició el desmadre, no invirtieron un solo guaraní en campañas educativas para la población, tampoco lo van a hacer ahora, por supuesto.

Por eso la gente sigue desinformada y descreída. Porque si tu gobierno no te informa adecuadamente es obvio que le vas a creer a una fake news que viste en feisbuc. Y de paso, son tan inútiles que solo vacunan en horas de oficina, en horas de oficina de funcionario público.

De modo que sí, necesitamos con urgencia que traigan las vacunas de una buena vez si es que queremos salvarnos, pero no se preocupe señor Salazar de nuestras falsas expectativas, que los paraguayos ya estamos curados de espanto.

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