La nueva aplicación de mensajería instantánea fue bautizada como Messenger, con la cual la red social pretende dar un gran salto, según menciona en su portal web clarin.com
Con la clara intención de seducir a esa porción de los 1.190 millones de usuarios que todavía no descargaron la aplicación y que seguro utilizan algún otro servicio, Messenger salió con un diseño menos amontonado y aireado, que se aleja de la versión recargada que ofrecía hasta el momento.
El nuevo servicio de Facebook tendrá como función básica el envío y recepción de mensajes, con lo que busca que el intercambio sea mucho más inmediato.
Bajo la foto del contacto hay un ícono circular en el que indica si la persona con la que se está conversando lo está haciendo desde la aplicación Messenger o desde la versión web. Para que todo sea más armónico, las fotos de perfil son mostradas en círculos de mayor tamaño.
Para ampliar el alcance de esta herramienta de comunicación, no es necesario tener una cuenta en Facebook. Basta con saber el número telefónico de la persona a la que se desea contactar.
Como la intención es simplificar la apariencia y esquivar funciones que poco aportaban, el desplazamiento es más simple. Al deslizar el dedo hacia la izquierda o derecha se pueden encontrar las conversaciones recientes, así como los contactos frecuentes y acceso a la configuración del software.
La aplicación, que ya puede ser descargada para equipos con iOS (el sistema operativo de Apple) y Android (el de Google), mantiene una estructura básica para ambas plataformas, pero tomando en cuenta las características de diseño propias de cada una. Quien tenga la versión anterior, sólo tiene que bajar la actualización.
En los últimos tiempos los adolescentes están dejando de lado las redes sociales tradicionales para volcarse a las aplicaciones de mensajerías. El propia Facebook lo reconoció al señalar que veía una “disminución de usuarios diarios, sobre todo entre los adolescentes”. La principal causa de esta migración es que los usuarios buscan otra manera de socializarse, más privada, fuera del alcance de sus padres, pero también de amigos lejanos o simplemente conocidos.