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Experto aboga por una educación resiliente tras efectos de pandemia

 

Sistemas educativos resilientes, que se antepongan con mayor rapidez ante dramas como la pandemia que produjo el cierre de escuelas por más de un año en casos como el de Paraguay, es lo que propone Leandro Folgar, presidente de la Fundación Ceibal de Uruguay.

La organización desarrolla en el vecino país el Plan Ceibal, que actualmente cuenta con una computadora portátil universal para los y las estudiantes de centros escolares públicos y recursos didácticos a distancia y para las clases presenciales.

El 7 y 8 de setiembre se desarrolló la tradicional Escuela de Invierno en Educación y Tecnología, donde propusieron como eje de debate la educación resiliente en la región.

“Sabemos que puede haber otros eventos que generen similares fenómenos, inundaciones, conflictos bélicos. Lo que necesitamos es entender cómo reconstruir los sistemas educativos de una manera más efectiva, que sean más flexibles y ágiles y basados en evidencia para florecer y resistir durante momentos críticos”, declara el especialista.

Existen algunas diferencias en el enfoque de la educación a distancia en la pandemia entre los países.

En Uruguay, pese a que cuentan con tecnología de acceso universal para los estudiantes, decidieron regresar a clases a los tres meses. Mientras, en territorio nacional se determinó que el encierro sea de un año y ocho meses en una mayoría de los establecimientos estatales.

“Más allá de estas diferencias, lo que hay que tener en cuenta son los efectos negativos de no ir a clases. Nosotros decidimos que era muy importante para el alumnado que pueda estar en las aulas”, asegura Folgar.

pandemia. Uno de los dramas que vinieron con la pandemia y el cierre de las escuelas fue el rezago en el aprendizaje.

Estudios nacionales e internacionales apuntan a que en toda la región se pudieron perder al menos dos años en esta materia en la Escolar Básica.

Entonces, dice Folgar, debe resolverse cómo enfocarse para no perder aprendizajes. Una de las teorías podría ser que los sistemas sean más flexibles, con mejores prácticas y respuestas.

“La diferencia de realidades y de respuestas generó muchísimas desigualdades en la región”, agrega.

Otras áreas fundamentales, según la organización son los contenidos educativos, la información estratégica y la experiencia de los usuarios al servicio de los aprendizajes.

En cuanto a la digitalización o la entrega masiva de computadores, Folgar explica que entendieron que tener estas herramientas no implica una mejora significativa o de resultados en aprendizajes.

“Acortar la brecha digital implica reconocer el derecho de las personas para que puedan acceder a la información y ciudadanía digital en las sociedades”.

En Uruguay, la conectividad y las portátiles son universales en la educación. Durante la pandemia, diversos análisis apuntaron a que solo el 22% de los estudiantes se conectaban a las plataformas virtuales y otro 52% lo hicieron mediante el WhatsApp.

Además, 8 de cada 10 niños, niñas y jóvenes en edad escolar no cuentan con fibra óptica.

Sumar. Desde Ceibal también indican que al aporte de la tecnología deben añadirse el entrenamiento de los docentes o contar con pedagogías digitales dentro de una plataforma que funcione.

“El plan cumple 15 años y seguimos investigando en cómo mejorar”, dice Folgar.


Abren convocatoria para investigación
El Fondo Sectorial de Educación: Inclusión Digital (FSED), que estará abierto hasta el 13 de octubre, se lanzó hace unos días desde Ceibal en conjunto con la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) del vecino país. De la convocatoria pueden participar investigadores paraguayos y de otros países. En el caso de que la institución postulante esté radicada en el exterior, la misma deberá contar con una contraparte local. Los interesados pueden obtener más información en el sitio www.anii.org.uy.

Acortar la brecha digital es reconocer el derecho de escolares de obtener ciudadanía digital.
Leandro Folgar,
presidente de Ceibal.

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