Esto nació por el creciente fenómeno de mujeres privadas de libertad por drogas, sobre todo las que hacían de mulas del ingreso de sustancias en las cárceles.
Y hoy expertos hablan de que se toma ese país como ejemplo en Paraguay para implementar también, ya que según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), existen todavía legislaciones con “obstáculos” que impiden a las mujeres beneficiarse con medidas alternativas.
Se prioriza el encarcelamiento mediante el empleo excesivo de la prisión y la limitada aplicación tanto de medidas alternativas como beneficios procesales.
En particular, en nuestro país, “solo se permite la aplicación de arresto domiciliario en mujeres con hijos menores de edad o con discapacidad, cuando la pena no excede de un año”.