El economista y ex ministro de Hacienda, Dionisio Borda, analizó la actual situación fiscal de Paraguay, marcada por una desaceleración en los ingresos tributarios, menores ingresos por parte de las binacionales y deudas con proveedores del Estado.
A criterio de Borda, el país enfrenta un escenario fiscal cada vez más complejo, que deriva en presiones crecientes sobre el déficit y riesgos para la calificación crediticia.
Sostuvo que la falta de un “plan claro de consolidación” podría generar riesgos para los grados de inversión que Paraguay ya obtuvo por parte de dos calificadoras, y que incluso el actual panorama hace inviable el cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF), que establece un déficit de solamente 1,5% del producto interno bruto (PIB).
“La situación económica induce necesariamente al incremento en el tope del déficit fiscal. No es posible aplicar la LRF. Las crisis de las finanzas públicas y fiscal son serias que no hay modo de superar el desbalance entre ingresos y gastos. La flexibilización conduce probablemente a ser alta, el ingreso no se recupera mientras los gastos aumentan”, afirmó en entrevista con Última Hora.
Dijo que, ante esto, “fácilmente el déficit fiscal sería 7% con una ratio alto”, y aseguró que flexibilizar el tope incluso “es una vía para mantener la vida en los centros médicos”, considerando la creciente necesidad de medicamentos e inversiones en el sector de la salud pública.
“La situación de la salud es relevante para los ciudadanos, pero la mala atención, falta de medicamentos e insumos, equipos en mal estado, los pacientes del sector vulnerables, son los que aumentan la mortandad”, consideró.
Cuestionó, además, la ausencia de planificación, fiscalización y evaluación de resultados en la gestión de las finanzas públicas, mientras advirtió que, igualmente, sin un plan conciso se pone en riesgo la calificación del país.
“El riesgo es real. Los mercados no solo observan los números, sino la trayectoria y la credibilidad de las políticas. Si el déficit se amplía sin control, si se acumulan atrasos y si no existe un plan claro de consolidación, la calificación puede deteriorarse. Perder el grado de inversión implicaría mayores costos de financiamiento y menor atractivo para la inversión”, explicó.
La calificadora Fitch Ratings, la única que aún no ha otorgado el grado de inversión a Paraguay, ya había advertido que la sostenibilidad de las finanzas públicas enfrenta riesgos relevantes, pero señaló que mantener el déficit en torno al 1,5% sería clave para mejorar la calificación.
Medidas. El ex ministro insistió en que lograr una mejora en la situación fiscal pasa por asumir medidas estructurales y, sobre todo, por transparentar las cuentas públicas.
“Las alternativas son claras: ordenar el flujo de pagos, transparentar la deuda flotante, recurrir a financiamiento formal en condiciones más favorables y, sobre todo, corregir el desequilibrio estructural entre ingresos y gastos”, recomendó.
El Gobierno ya sostuvo en más de una ocasión que no prevé aumentar el déficit fiscal, aunque dejó abierta la posibilidad de evaluar esa decisión según el contexto económico. En cuanto al pago a proveedores, anunció una hoja de ruta que incluiría un desembolso de USD 180 millones para farmacéuticas y otros USD 150 millones para constructoras. Asimismo, el plan incluye un proyecto de ley para permitir nuevas deudas a fin de saldar intereses adeudados desde el 2023 a las vialeras y utilizar el método de factoraje. Sobre esta última opción, Borda advirtió que se trata de apenas una financiación de corto plazo, por lo que no implica una solución.
Por otro lado, con respecto a la asunción de Óscar Lovera en el MEF, el ex ministro le brindó su voto de confianza y consideró que tiene capacidades técnicas y políticas “Tiene oficio para enfrentar la crisis de la finanzas públicas y fiscales que hizo correr al comandante de la economía de guerra”, dijo.