Durante el encuentro, en el que participó el cardenal paraguayo Adalberto Martínez, los jóvenes señalaron la falta de apertura, apoyo y valoración de sus opiniones en algunos colegios. En ese sentido, sostuvieron que “la juventud reclama ser escuchada y reconocida como protagonista del presente”, y no únicamente como responsable del futuro del país.
Hablaron de la necesidad de fortalecer los centros de estudiantes como espacios de representación democrática, recuperando su “identidad, autonomía y capacidad de acción”.
También plantearon superar el denominado grupismo y garantizar que todos los alumnos, incluidos los de ciclos inferiores, estén representados.
En cuanto al liderazgo juvenil, destacaron que debe construirse “desde la solidaridad, la empatía y el servicio”. Las campañas solidarias y las actividades comunitarias fueron valoradas como herramientas para formar líderes comprometidos con el bien común.
Asimismo, señalaron que la formación cívica y el pensamiento crítico son esenciales para enfrentar problemas como la corrupción y la inseguridad.
La inclusión, la salud mental y la libertad de expresión estuvieron entre otras de las preocupaciones. Los estudiantes propusieron crear espacios seguros de escucha y acompañamiento profesional, combatir la exclusión y garantizar oportunidades equitativas en actividades académicas, artísticas y deportivas.
Además, destacaron la importancia de establecer alianzas entre centros de estudiantes para compartir experiencias, coordinar iniciativas y construir una voz colectiva capaz de impulsar cambios en las instituciones educativas y en la sociedad.
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Como reflexión final, los jóvenes expresaron su aspiración a una sociedad “más justa, segura, inclusiva, solidaria y libre de corrupción”, informaron desde el Arzobispado. El desafío, concluyeron, es transformar sus inquietudes en condiciones concretas para que sus propuestas incidan en las decisiones de las comunidades educativas y del país.
El foro se desarrolló bajo el lema “Escuchar, participar, transformar” y fue organizado por la Academia de Líderes Católicos Paraguay y la Dirección de Educación Católica del Arzobispado de Asunción (DECA).