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Estirpe delta amenaza con alejar el umbral de inmunidad de grupo

DEBATE. Poco se sabe sobre si la nueva variante del Covid-19 causará o no estragos en Paraguay. DETECCIÓN. Biólogo señala que el país debe tener capacidad de vigilancia genómica para el efecto. VACUNAS. Lo que se ve en el Norte del mundo es que solo vacunando se puede evitar otro colapso. TEMOR.  Linajes anteriores llevaron al país al primer sitial de muertes; por lo que medidas deben seguir.

Desde el inicio de la pandemia y, recientemente con mayor frecuencia, surgieron variantes asociadas con aumentos relativos, importantes en la transmisibilidad del Covid-19, según repasa el biólogo Pastor Pérez, quien accedió a devolver una serie de preguntas enviadas desde esta hoja.

La variante B117 (alfa) –señala– descubierta en el Reino Unido reportó un 50% de mayor transmisibilidad, de acuerdo al Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades. Ahora con la variante delta, originada en la India, se habla de 70 a 80% de transmisibilidad. Vale decir, que tiene mayor capacidad evasiva al sistema inmune.

“Mayor transmisibilidad se traduce en más contagios y aunque la tasa de letalidad por infecciones se mantiene constante, el resultado es mayor número de casos fatales”, separa.

A su criterio, el país debe prepararse para responder mejor ante estos escenarios de nuevas variantes. “Paraguay debe adquirir capacidad de vigilancia genómica. De aquí en adelante la vigilancia genómica será una prioridad vital ”, se refiere al investigador categorizado en el Consejo Nacional de Ciencias y Tecnologías (Conacyt).

Para caracterizar mejor las nuevas variantes que representan mayor riesgo de salud pública, estas se clasifican en la actualidad en variantes de interés (VOI) y variantes de preocupación (VOC).

La clave pasa por “demostrar” –dice– la circulación comunitaria de una y otra para poder mitigar el impacto epidemiológico.

La variante delta fue reportada por primera vez en India, país que posee una gran población y aunque su tasa de mortalidad específica –promedio diario de muertes por millón– no estuvo entre las más elevadas del mundo, en números absolutos resultó preocupante.

Sin embargo, opone el hecho no menor que Paraguay llegó a liderar el ránking de muertes por millón de habitantes a nivel mundial por varias semanas.

“Una diferencia importante con otros países es que nosotros país no tenemos una capacidad de vigilancia genómica instalada para documentar mejores cuales fueron las razones de estas cifras elevadas observadas en el. Es decir, en relación con la mortalidad, la situación impulsada por las variantes circulantes en nuestro país, junto con otros factores sociales y sanitarios, fue más trágica que la causada por la variante delta en India ”, compara.

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VIGILANCIA GENÓMICA

Por lo que para responder a la pregunta sobre cuán lejos o cerca estamos de lograr la mentada inmunidad de rebaño “se necesita un seguimiento por vigilancia genómica del aumento de la variante delta en una región y la frecuencia con la que ocurre reinfecciones”, completa.

El investigador insiste que “sin datos para el país no podemos decir mucho sobre el comportamiento que pueda tener la variante delta”.

Estimaciones realizadas para Paraguay, indicaban que el número reproductivo básico (R0) del nuevo coronavirus debió estar entre 1.5 y 2.4, en la primera etapa de la pandemia. En términos teóricos, esto implica que la inmunidad de grupo pudo encontrarse entre el 15% y 50% de población infectada.

“Si consideramos los cerca de 450.000 infectados reportados y un probable factor de subregistro de 4, podemos decir que cerca del 25% de la población ya se ha infectado”, ensaya Pérez.

Se trata –dice– de una cifra importante que junto a otras medidas aplicadas, probablemente, hacen que los infectados ya no puedan encontrar con tanta frecuencia a personas susceptibles.

“Sin embargo, considerando la incertidumbre antes mencionada dudo que podamos afirmar que estamos en una proporción segura de población inmune. Además, la inmunidad de grupo, desde un punto de vista teórico, implica el inicio del retroceso de la epidemia pudiendo incluso alcanzar casi la totalidad de la población infectada como resultado final ”, apunta.

VIRUS ESTACIONAL

Además, está documentado también que la inmunidad efectiva adquirida por la infección puede durar hasta 8 meses. “Este tipo de fenómenos puede introducir, en conjunto con otros factores ambientales, estacionalidad en la epidemia”, destaca.

En un principio, se pensó –indica– llegando al 50% de población vacunada se alcanzaría la inmunidad. Pero, “esto puede desmoronarse ante escenarios de inmunidad por tiempo limitado y el surgimiento de nuevas variantes de preocupación”, insiste.

Paraguay tiene a su favor que su población es mayoritariamente joven, donde cerca del 60% tiene menos de 30 años. “En términos de mortalidad absoluta la franja de 30 años o más ha concentrado el mayor número de casos fatales”, sostiene.

Por eso, suscribe que las campañas de vacunación no necesariamente tienen como primer objetivo frenar los contagios. “La prioridad es evitar los casos críticos y fatales. Las vacunas utilizadas cumplen este propósito. Avanzar con la campaña de vacunación es la alternativa más inteligente, económica y esperanzadora para volver a la ansiada normalidad ”, remata.

Recientemente, el epidemiólogo Guillermo Sequera, director de la Dirección General de Vigilancia de la Salud (DGVS), graficó un claro ejemplo de que a la delta se le gana con vacunas. Esta variante está asediando, actualmente, a los países de Europa y Sudáfrica, con la diferencia de que en el Hemisferio Norte no produjo altas tasas de internación ni de muertes. Sí, en el sur del continente africano que tiene a menos del 10% de su población vacunada.

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Las distintas variantes que ya circularon en el país puede que hayan generado algún grado de inmunidad efectiva frente a esta variante.

Pero, hasta ahora, no sabemos si las variantes circulantes en el país generaron inmunidad efectiva contra la variante delta. Pastor Pérez, biólogo.

LAS CIFRAS
14.653 personas perdieron la batalla ante el Covid-19 desde el ingreso del virus en el país a inicios del 2020.
449.341 es el total de personas que fueron contagiadas con el virus letal en estos 16 meses de pandemia.
412.875 es el número de afectados por el coronavirus que se han podido recuperar de la enfermedad.

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