El 29 junio de 2014, el entonces Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) se autoproclama califato, extendiendo su dominio desde Diyala –este de Irak– hasta Alepo –norte de Siria–. Dos días después, el 1 julio, Al Bagdadi, su líder, exige a todos los musulmanes que emigren de forma “obligatoria” al califato.
Ante la pasividad de la comunidad internacional fue conquistando amplios territorios en Irak y Siria, apoderándose de su riqueza y sometiendo a los habitantes de esos sitios a una tiranía. Extendió sus acciones a Europa en donde reivindicó sangrientos atentados en Francia y Bélgica. Miles de sus combatientes son musulmanes europeos.