Opinión

Estado fallido y éxito económico

 

Alberto Acosta Garbarino Por Alberto Acosta Garbarino

Desde hace mucho tiempo la ciudadanía paraguaya se desayuna todos los días un nuevo escándalo de corrupción. Estos hechos que se van sucediendo diariamente desde hace tiempo, me han llevado a preguntarme si el Paraguay es hoy un Estado Corrupto, un Estado Criminal o un Estado Fallido.

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Investigando sobre estos términos muy utilizados en el análisis de la política internacional, fui descubriendo que aunque no existe consenso sobre la definición, muchos de los conceptos que abarcan, pueden aplicarse al Paraguay actual.

La expresión “Estado Corrupto” se utiliza para un país donde muchas de sus autoridades abusan de su poder haciendo un mal uso intencional de los recursos económicos y humanos para beneficio personal.

La enorme cantidad de funcionarios del Estado que en lugar de trabajar son operadores políticos y la existencia de miles de proveedores del Estado que entregan productos de mala calidad y a precios inflados, para beneficio de determinados grupos de poder, harían que nos califiquen como “Estado Corrupto”.

La expresión “Estado Criminal” fue acuñada por la gran politóloga Hannah Arendt, basada en la Alemania nazi, donde se violaban los derechos humanos fundamentales con actos aberrantes, donde la soberanía residía en el líder y donde había un gran control y manipulación de la información, haciendo propaganda al gobierno y denostando a los opositores.

Aunque la situación en el Paraguay no es la misma, podemos encontrar algunos elementos similares. Nuestra política se encuentra cada vez más cooptada por el narcotráfico y la corrupción mencionada anteriormente no se limita a licitaciones amañadas y a tener operadores políticos, sino que en los últimos años también se ha extendido a colaborar con los grupos criminales.

Un artículo especial merecería el tema del control y manipulación de la información, que si bien en nuestro país no es desde el Estado como en la Alemania nazi, lo es desde unos pocos y grandes grupos económicos que controlan gran parte de los medios de comunicación.

La expresión “Estado Fallido” se utiliza para definir a un país donde el Estado no cumple sus funciones fundamentales que son: el control de su territorio y el monopolio del uso de la fuerza.

Este problema que en principio es interno de cada país, fue utilizado por la geopolítica de los Estados Unidos para dar legitimidad a varias intervenciones militares en países calificados por ellos como un peligro para la seguridad internacional (terrorismo, narcotráfico).

El Estado paraguayo claramente no tiene control de su territorio –ni de la tierra, ni del aire, ni de los ríos- y por eso se ha convertido en un lugar de tránsito para el narcotráfico y de refugio de delincuentes.

La preocupación de los Estados Unidos y de los países vecinos ha ido en aumento en los últimos años y por lo tanto, veremos en el futuro una mayor injerencia extranjera en nuestros asuntos internos de seguridad.

Pero así como tenemos elementos de un Estado corrupto, criminal y fallido, el Paraguay ha sido, por otra parte, un éxito económico en los últimos años.

Nuestro Producto Interno Bruto pasó de 8 a 40 mil millones de dólares en los últimos 20 años ¡un crecimiento de más del 400%! Hoy somos el cuarto exportador mundial de soja y el noveno de carne vacuna.

Este hecho hace que me pregunte también, si el Paraguay podría seguir un “desarrollo a la italiana” al ser Italia uno de los países que más crecieron en Europa después de la Segunda Guerra Mundial a pesar de su inestabilidad política, de su enorme corrupción y de la presencia de la mafia, pero… gracias a un Banco Central fuerte e independiente. El tiempo lo dirá.

Pero como ciudadanos debemos influir en reformar nuestro Estado y en mantener la fortaleza de nuestras instituciones económicas.

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