28 may. 2024

Estacionamiento tarifado debe ordenar el caos, no solo recaudar

La implementación del estacionamiento tarifado en la ciudad de Asunción es ya al parecer un hecho inevitable. La capital, así como las ciudades que integran su área metropolitana y el departamento más cercano, Central, necesitan con urgencia organización y planes de desarrollo urbano. Por eso, la ejecución del control de estacionamiento, que se iniciará en 2024, se interpreta como una medida meramente recaudatoria y no como una de las partes de un plan concebido para acabar con el caos y darle calidad de vida a la población.

Las ciudades necesitan planes para crecer, expandirse, evolucionar; de lo contrario, el desorden y el caos se instalan, y ambos son muy difíciles de revertir. Asunción es un claro ejemplo de ello.

Actualmente se encuentra en la etapa final de implementación la ejecución del muy cuestionado estacionamiento tarifado y controlado en Asunción, proceso que está previsto desde el 2 de enero de 2024.

Como se ha podido observar, en el pavimento de las zonas que abarcará el estacionamiento tarifado, Centro, Villa Morra, Sajonia y los alrededores de la Municipalidad de Asunción, ya está avanzando el trabajo de señalización, pintura y cartelería. También se han iniciado la serie de capacitaciones a los cuidacoches que fueron censados para poder cumplir la función de “ordenadores”.

Lo que resulta bastante evidente es que el control del estacionamiento aportará muy poco para la organización de la ciudad, comparando sobre todo con lo mucho que supondrá en términos de recaudación. Desde la adjudicación del servicio, en 2015, lo que más se había cuestionado es el alto margen de ganancia con el que se quedará el consorcio Parxin: 65% frente al 35% para la Municipalidad de Asunción. Esto significará G. 40.597.604.196 para la concesionaria, del total de G. 62.457.852.600 que se proyecta recaudar en el plazo de un año por el cobro de estacionamiento en la vía pública a automóviles y motocicletas. Las interrogantes se acumulan, especialmente al confrontar la escasa inversión que se observa, frente a la amplia ganancia que supondrá.

Los automovilistas de municipios fuera de Asunción abonarán G. 4.500 por hora, las motocicletas G. 2.100, mientras que los contribuyentes de Asunción pagarán G. 2.250 después de las dos primeras horas. Cabe en este punto preguntarse respecto a la Comunica capitalina, qué planes tiene respecto al actual y muy lamentable estado en el que se encuentra el centro y el microcentro. Es una ciudad abandonada, con calles sucias, veredas rotas, caos en el tráfico diario, edificios abandonados ocupados por adictos, sin espacios públicos verdes para la gente y con una bahía absolutamente contaminada. Asunción se inunda en cada tormenta porque no tiene desagüe pluvial, como también carece de un sistema de movilidad que contemple la vida, la seguridad y el bienestar del ciudadano, y diferentes tipos de transporte, como la bicicleta, el tranvía, el tren de cercanías o el malogrado Metrobús. No hay espacios recreativos públicos adaptados al duro clima ni plazas y espacios para la realización de deportes. En suma, es una ciudad que ofrece muy poca calidad de vida o a sus habitantes.

El control del estacionamiento no aportará una solución a ninguno de los problemas mencionados; sobre todo, porque no resolverá la carencia de un servicio público fundamental, que es el transporte público. Al mismo tiempo, podemos afirmar que, integrando a los denominados cuidacoches al sistema del estacionamiento tarifado no se resuelve el grave problema social que supone la falta de empleos dignos en el país.

El proyecto de estacionamiento tarifado tiene como único afán el de recaudar. No pretende organizar el caos del tránsito, ya que la intención es que los vehículos paguen por estacionar. Si no fuera esta la intención, nuestras autoridades se habrían esforzado por potenciar el uso del transporte público, un servicio público pésimo, pero que bien manejado puede transportar más cantidad de personas, ocupar menos espacio en calles y avenidas y contaminar mucho menos.

Asunción, así como las demás ciudades del Paraguay, requiere de un plan, de una hoja de ruta, y de autoridades que sean capaces de velar por los intereses de los ciudadanos.

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