Por Sergio Noé
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La escuela taller de lutería Borja, ubicada en el barrio Marín Ka’aguy, de Luque, es la primera en su género y abrió sus puertas recientemente con el objetivo de continuar la centenaria tradición familiar de construir guitarras.
“La creación de esta escuela es prácticamente un sueño de mis antepasados, con más de 100 años dedicándose al oficio de la lutería”, comenta Luz Borja, directora del nuevo espacio educativo.
Luz sostiene que su proyecto es pionero para su comunidad y el país, ya que pese a existir más de 40 talleres de fabricación de guitarra en Luque, ningún maestro lutier –que en su mayoría supera los 60 años– se dedica a la transmisión de los conocimientos prácticos del oficio.
“Tras una investigación en el rubro de la construcción de guitarra, descubrí que cerca del 92% de los maestros son adultos mayores, y prácticamente ya no hay jóvenes en este oficio, y si los hay, solo realizan trabajos de lustre o acabado del instrumento, pero no de la construcción de la guitarra en sí misma”, destaca la emprendedora.
Borja puntualiza que solo unos cuatro artesanos están transmitiendo los conocimientos a su familia, ya sea a su hijo o su sobrino. “Solo estos se dedican a la transmisión intergeneracional del oficio de lutería, ya que el resto no lo hace”, explica. Tras analizar los números, concluyó que este arte está en peligro de extinción. “Si no vemos la manera de sostenerlo en el tiempo, vamos a perder el arte de la lutería”, subraya.
RESCATE. Para que la lutería siga vigente en Paraguay, Luz Borja –heredera de toda una tradición familiar– decidió investigar y comunicarse con otros amigos lutieres para decidir qué acciones tomar. Asimismo, comenta que en Latinoamérica existen varias escuelas talleres de lutería. “En estos espacios uno va y aprende a construir su propia guitarra, o bien, aprende el oficio de lutería”, sostiene.
Sin embargo, la realidad paraguaya es otra y descubrió que aquí no se cuenta con una escuela para aprender a fabricar guitarras. “Viendo esta realidad, pensé que era una magnífica oportunidad de transmitir el arte de la lutería a las nuevas generaciones, además de recuperar nuestras raíces y tradiciones que nos identifica como luqueños y paraguayos”, expresa.
El oficio de la construcción de guitarras también traerá beneficios de desarrollo socioeconómico dentro de la comunidad luqueña, específicamente en Marín Ka’aguy, donde unas 50 familias se dedican exclusivamente al oficio, según comenta Borja.
CAMINO. La emprendedora asegura que abrir la escuela no fue fácil.
“Con mi padre, más de tres años tocamos muchas puertas presentando este proyecto de la escuela de lutería. Finalmente encontramos a Luz María Bobadilla, a quien le comentamos este proyecto, y luego, presentamos al Fondec, institución a la cual le interesó la escuela”, cuenta.
Es así que en el 2015 ya impartieron clases profesionales extranjeros como Juan Muzio, lutier de guitarras románticas antiguas de Buenos Aires, y Wildo Durbex, lutier experto en física y botánica de la madera. En junio impartirá clases Walter Valdez, de Ushuaia, especialista en guitarras innovadoras. Actualmente, el curso cuenta con 15 aprendices, y 30 personas en lista de espera para el 2016. Asimismo, en julio habrá otro taller de construcción de la guitarra, informes al (0983) 389-107.