Domingo|13|JULIO|2008
En la Bonita Vecindad del Chavo del 8 se pudrió todo. Un nuevo capítulo de escándalo se vivió la semana pasada. Los entretelones harían la delicia de cualquier sicólogo.
Kiko, en su papel de Carlos Villagrán, se tiró contra Roberto Gómez Bolaños, creador de la exitosa serie televisiva, y víctima de los abusos del cachetudo malcriado en su calidad de Chavo del 8.
Le acusó de hacer representaciones especiales para narcotraficantes colombianos y de tenerle envidia por la popularidad de su personaje, entre otras lindezas.
El trasfondo de la pelea tiene también ribetes amorosos. En la vida real, Gómez Bolaños se casó con Florinda Meza, que interpretaba a Ña Florinda, la mamá de Kiko. También en la vida real y antes de salir con Gómez Bolaños, Florinda Meza fue novia de Carlos Villagrán.
Es decir, el Chavo del 8 se casó con la mamá de su amigo, quien siempre le había martirizado haciéndole pasar hambre y tratándole con cierto desprecio clasista. (Si esto no es una venganza...). Para colmo de males freudianas, Kiko había tenido un metejón con su madre. ¡Santas perversiones, Batman!
Y en toda esta saga hay también una víctima que nunca supo ver lo que sucedía, se trata del profesor Jirafales. Cansado de calentar silla y de tomar cafecitos, al enterarse de lo que ocurría a sus espaldas, salió a recorrer el mundo con un circo. Hablando a veces como Rubén Aguirre, y pese a todo, suele expresar su nostalgia por la Bonita Vecindad.
La Chilindrina siempre tuvo buenas migas con el Chavo del 8, aunque como María Antonieta de las Nieves presentó varios juicios en contra de Gómez Bolaños. No hay versiones ciertas sobre romances, pero uno nunca sabe.
En tanto, Édgar Vivar se presenta en programas para adelgazar de la televisión argentina debido, al parecer, a que nunca pudo cobrar la renta como el Señor Barriga.
De todo esto hay algo para aprender. La ficción es mejor que la realidad. Amén.