Javier Giménez García de Zúñiga asumió el 16 de febrero como jefe de Gabinete de la Presidencia de la República, luego de haber estado desde el 2023 como titular del Ministerio de Industria y Comercio. Llegó al cargo en un momento que el Gobierno describe como el “segundo tiempo” y luego de que el cargo haya estado vacante desde la salida de Lea Giménez. Como responsabilidad tiene el trabajo de articular las tareas de los diferentes ministerios del Poder Ejecutivo. Como bien cuenta, debe “pisar el acelerador para convertir la visión del presidente Santiago Peña en hechos concretos”. Destaca que las áreas sociales: salud, educación y seguridad son prioritarias en la gestión actual. Proviene del ámbito empresarial y técnico. Javier Giménez es una persona de confianza del presidente Santiago Peña con experiencia en economía y gestión tanto del ámbito público como el privado. Cuenta con una licenciatura en Administración de Empresas de la Universidad Fundación Getulio Vargas, de São Paulo, Brasil, y una maestría en Administración de Empresas en la Universidad Nacional de Asunción.
–¿Cuáles son las principales prioridades del Gabinete y cómo se articulan entre los distintos ministerios?
–Pisar el acelerador. Estamos a mitad del partido y el Gabinete tiene una prioridad muy clara, que es convertir la visión del presidente Peña en hechos concretos, palpables para la ciudadanía. Estamos en una etapa donde ya no alcanza con planificar o diagnosticar; lo que la ciudadanía espera son resultados visibles, medibles y sostenidos en el tiempo.
Las áreas sociales, salud, educación y seguridad siempre ocupan un lugar central, porque ahí es donde el impacto se siente directamente en la vida cotidiana de la gente. Pero esos avances no pueden darse de manera aislada. Necesitan estar acompañados por infraestructura, buen ambiente de negocio y la generación de empleo de calidad.
El rol del Gabinete es justamente articular todo eso, ordenar prioridades, destrabar procesos y asegurar que los ministerios trabajen coordinadamente bajo una misma hoja de ruta. Cuando hay un proyecto estratégico, todos deben empujar en la misma dirección, economía, Obras Públicas, Industria, el área social con una coordinación permanente. Eso implica seguimiento constante, cumplimiento de metas y capacidad de reacción cuando algo no avanza.
–¿Por qué cree que el presidente demoró tanto tiempo en nombrar a un nuevo jefe de Gabinete?
–El presidente mismo había comentado que quería tener un contacto directo con sus ministros, así que no lo interpreto como una demora, sino como una decisión tomada en el momento que el presidente consideró más oportuno. Además, durante todo este tiempo estuvo acompañado de un equipo de gestión dentro de la Presidencia que viene realizando un trabajo de coordinación en los diferentes temas de gobierno.
En estos primeros 30 meses de gestión hubo una etapa de ordenamiento, de instalación de prioridades y de consolidación de equipos en cada ministerio. Esto se dio, la mayor parte del tiempo, con dinámica directa entre él y sus ministros, ajustando el rumbo, afinando metas y evaluando desempeños. Eso también forma parte del ejercicio del liderazgo.
Las áreas sociales, salud, educación y seguridad siempre ocupan un lugar central, porque ahí es donde el impacto se siente directamente en la vida cotidiana de la gente
–¿Qué le pidió Peña cuando lo nombró jefe de Gabinete, y puso usted algunas condiciones para asumir el cargo?
–Me pidió celeridad, como ya expliqué, los tiempos a mitad de gobierno son más exigentes. Me pidió reforzar la articulación, trazar metas claras y alcanzables, redoblar esfuerzos para alcanzar esa visión de bienestar que tiene el presidente para todos los paraguayos.
En cuanto a mí, estoy agradecido por la confianza y más que un pedido, tengo un compromiso muy grande con él y con mi país, con cada uno de los paraguayos y su futuro, por supuesto.
–¿Cómo vio el rol de Lea Giménez en el cargo y qué piensa de cómo se dio su salida?
–Lea cumplió un rol muy importante en una etapa clave del Gobierno, siempre se destacó por su capacidad técnica y sus principios, eso no es algo menor cuando se trata de coordinar equipos y sostener una agenda exigente. Su aporte fue valioso para ordenar procesos y acompañar la visión estratégica que se trazó desde el inicio.
En cuanto a su salida, tal como ella lo explicó, se dio por motivos personales y fue una decisión entendida. Los equipos siempre cambian, los ciclos se cumplen, pero lo importante es que la institucionalidad y la continuidad de la gestión se mantengan. Y así fue.
Peña me pidió celeridad, reforzar la articulación, trazar metas claras y alcanzables. Redoblar esfuerzos para alcanzar esa visión de bienestar que tiene el presidente para los paraguayos.
–¿Cómo evalúa la gestión del presidente Santiago Peña?
–El presidente Peña ejerce un liderazgo con visión de Estado y esa visión se traduce en decisiones que priorizan reformas estructurales por encima de medidas coyunturales. Este gobierno promovió leyes que hacen a la modernización del Estado, la atracción de inversiones, el ordenamiento institucional y soluciones de infraestructura, de transporte que no son acciones aisladas; forman parte de una agenda estratégica orientada a fortalecer la competitividad del país.
Muchas de estas políticas no buscan réditos inmediatos, sino construir capacidades para el mediano y largo plazo. Eso es gobernar con una perspectiva estadista, que implica asumir que los resultados más profundos no los vamos a ver de la noche a la mañana, sino que van a consolidarse en el tiempo, eso es no solo gobernar para el hoy, sino proyectar el bienestar y cuidar de las próximas generaciones, de nuestros hijos y nietos.
– ¿Cómo ve que puede afectar la interna colorada al Gobierno este año?
–El Gobierno está enfocado en los resultados y en implementar las políticas que beneficien a la gente. Las dinámicas internas de cualquier partido político son normales en todas las democracias, y lo importante es que no afecten la capacidad del Ejecutivo para trabajar de manera eficiente. Nuestro compromiso sigue siendo con la gestión, los proyectos y los objetivos del país, más allá de cualquier factor externo. Nosotros estamos enfocados en impactar de forma positiva en toda la ciudadanía a través de nuestra gestión.
–Como consejero de Itaipú mantendrá el cargo, ¿qué diferencias habrá cuando era ministro de Industria?
–Sí, continuaré en el cargo como consejero. Antes, desde el MIC, mi rol como consejero de Itaipú estaba muy ligado a proyectos industriales y sectoriales, pero ahora, con mi nuevo rol dentro del Gabinete, la mirada es más estratégica y transversal a las prioridades de gobierno en general.
–Si bien el Gobierno celebra la emisión de bonos y la fortaleza del guaraní, ¿cómo se perfila este aumento de la deuda pública?
–El aumento de la deuda pública debe entenderse en el contexto del crecimiento económico sostenido que está experimentando Paraguay, casi al triple del promedio de países vecinos. Cuando una economía crece y se formaliza, aumenta la recaudación fiscal y se fortalece la capacidad de pago. Además, la deuda se destina a inversión en infraestructura y no a gastos corrientes. Esto convierte la deuda en una herramienta de desarrollo, no en un riesgo fiscal, porque está asociada a activos que generan productividad y desarrollo.
Cuando una economía crece y se formaliza, aumenta la recaudación fiscal y se fortalece la capacidad de pago