El rol del Gobierno será fundamental para mantener la capacidad de consumo de la población, sobre todo de aquellos bienes y servicios que contribuyen a satisfacer las necesidades básicas como la alimentación. La garantía del acceso a alimentos sanos, suficientes y a precios justos permitirá mantener la calma y crear las condiciones mínimas necesarias para la producción. Con hambre no hay paz social y se reduce cualquier probabilidad de éxito de otras políticas como la educativa y la sanitaria.
La oferta de alimentos para el consumo interno tiene que ver con la producción de la agricultura familiar, lo que, a su vez, contribuye a generar empleo a alrededor de un tercio de la población rural y proveer insumos para cadenas productivas que también generan empleos. Es urgente la implementación de mercados locales con un rol central de las municipalidades.
En este ámbito hay un círculo virtuoso que tiene la potencialidad de beneficiar a familias y mipymes rurales y urbanas. Tanto la producción como el consumo pueden dinamizarse y garantizar alimentos e ingresos para una importante proporción de la población, lo cual también mitigará el impacto en la pobreza.
El apoyo a las mipymes y a la industria nacional será determinante para mantener el empleo teniendo en cuenta que estos sectores son los principales generadores de trabajo en el área urbana. Es necesario que sean creativos y analicen qué medidas se están tomando en otros países para garantizar la reactivación económica de sectores estratégicos como el turismo interno y el comercio, pero con seguridad sanitaria.
Los ministerios del ámbito productivo como el MAG y el MIC deben contribuir con acciones para aumentar la productividad y mejorar la calidad; mientras que el MOPC debe garantizar caminos en buen estado en las zonas de producción de alimentos y para el acceso a los mercados.
El rol de los gobiernos departamentales y municipales será central para dinamizar los mercados locales en condiciones de seguridad y generar capacidad productiva. Estas instituciones y sus autoridades tienen la oportunidad de mostrar que sirven para la ciudadanía después de tantos años en que fueron protagonistas de casos de corrupción.
La mayor parte de la ciudadanía ha mostrado su apego a las normas impuestas por la cuarentena. Ha soportado el aislamiento y las restricciones económicas que de ellas se derivaron, dando cuenta de su capacidad de resiliencia y capacidad para sobrevivir frente a las presiones económicas y sicológicas. Le toca al sector público con las autoridades y los funcionarios de carrera en lo que resta del año 2020 y todo el año 2021 demostrar que están igualmente comprometidos con el país y su recuperación, aun frente a los altos niveles de incertidumbre que depara el futuro cercano.