El Día del Vecino se recuerda el segundo domingo del mes de septiembre. La fecha fue fijada en 1994 mediante la Ordenanza Nº 23/94 de la Municipalidad de Asunción, en el “Segundo Congreso de Comisiones Vecinales de Asunción. En 2003, la Asociación de Juntas Municipales del Paraguay (AJUMPA) le otorgó un alcance nacional.
Para entender de qué se trata, Mariano Bareiro Soria,director de la Escuela Vecinal de la Federación de Entidades Vecinalistas del Paraguay (FEDEM Py) comenta sobre lo que significa ser vecinos. “Ser vecino es vivir cerca; ser vecinalista es comprometerse con la vida de la comunidad”, manifiesta.
Bareiro explica que en Paraguay, hablar del Día del Vecino es hablar de solidaridad, organización y participación ciudadana. Más allá del origen de la celebración, esta fecha representa una oportunidad para reconocer a miles de hombres y mujeres que, desde sus barrios, dedican voluntariamente tiempo, esfuerzo y corazón para mejorar la comunidad donde viven.
“Nuestra cultura paraguaya tiene una larga tradición de solidaridad comunitaria. La minga, la pollada, la comisión vecinal, la actividad para mejorar la plaza o ayudar a una familia son expresiones sencillas de algo profundamente nuestro: cuando aparecen las dificultades, los vecinos nos juntamos y buscamos una solución”, asegura.
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El movimiento vecinalista paraguayo se fue construyendo precisamente sobre esos valores. Las Comisiones Vecinales, Coordinadoras y organizaciones comunitarias se convirtieron, con el paso de los años, en verdaderas escuelas de ciudadanía. Desde allí se conquistaron empedrados, iluminación, plazas, agua potable, saneamiento y numerosos servicios que hoy forman parte de nuestros barrios.
En esa historia también se encuentra la Federación de Entidades Vecinalistas del Paraguay (FEDEM Py), que desde hace años promueve la organización comunitaria, la formación ciudadana y el fortalecimiento de las organizaciones vecinales. Su experiencia demuestra que el vecinalismo no consiste solamente en reclamar ante las autoridades: significa también proponer, participar, controlar y construir colectivamente soluciones.
Don Mariano insiste en que ser buen vecino es mucho más que saludar al encontrarnos en la vereda. Significa respetar al otro, cuidar el espacio que compartimos y comprender que nuestros derechos terminan allí donde comenzamos a perjudicar los derechos de los demás.
“El buen vecino participa, se preocupa por la plaza, por la calle, por la seguridad, por la basura acumulada, por la familia que necesita una mano y por la persona adulta mayor que vive sola. También pregunta qué hacen nuestras autoridades y exige transparencia en el manejo de los recursos públicos”, destaca.
Ante los problemas
Los conflictos forman parte de cualquier comunidad. Una música demasiado fuerte, un árbol, una muralla, la basura, los animales domésticos, el estacionamiento o una diferencia dentro de una comisión vecinal pueden terminar enfrentando a personas que viven a pocos metros unas de otras.
Desde la experiencia vecinalista sabemos que no todo conflicto tiene que terminar en una denuncia o en los tribunales. Muchas diferencias pueden resolverse mediante el diálogo y la mediación comunitaria. “Antes de insultarnos en un grupo de WhatsApp o exponernos públicamente en las redes sociales, debemos recuperar una vieja costumbre de nuestros barrios: sentarnos a conversar. A veces una silla bajo un árbol y una conversación respetuosa pueden solucionar aquello que parecía convertirse en un enorme problema”, subraya.
En este Día del Vecino, Mariano Bareiro destaca a quienes trabajan silenciosamente en las comisiones vecinales, coordinadoras, asociaciones y organizaciones comunitarias de todo el Paraguay. Para quienes ponen su tiempo, su vehículo, su teléfono y muchas veces hasta recursos de su propio bolsillo al servicio de los demás, sin esperar reconocimientos.
“Después de tantos años recorriendo barrios, seguimos convencidos de algo muy sencillo: cuando los vecinos se encuentran, dialogan y se organizan, el barrio cambia. Y cuando cambian nuestros barrios, también puede cambiar el Paraguay”, finaliza.