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Enfrentarse al Covid-19 tras ser vacunado "es menos doloroso"

RELATOS. Dos personas, Félix y Luis, cuentan cómo fue padecer la enfermedad con y sin vacuna. CONVICCIÓN. Paciente asegura que vacunas sí funcionan e insta a no hacer caso a fake news.

  • Irma Oviedo
  • @IrmaLorenita

A sus 67 años, Félix Cañete ya enfermó dos veces de coronavirus (Covid-19). La primera vez que el SARS-CoV-2 invadió su organismo, él aún no era candidato para recibir la vacuna anti-Covid. Era marzo del 2021 y la segunda ola de contagios estaba causando un colapso en el sistema de salud pública y la muerte de cientos de personas.

En aquel entonces, Félix sufrió los embates de la enfermedad respiratoria. Quince días estuvo en cama, con fiebre, dolores y fatiga. “Me tomó muy mal. Cinco días no podía levantarme. Más o menos estuve 15 días acostado. Podía respirar, pero tenía mucho catarro y dolor de garganta”.

Félix, durante tres días, aparte de los síntomas gripales, sintió un dolor muy persistente en la rodilla. En aquel entonces, recordó que a los 16 años tuvo una cirugía por la lesión en los meniscos de la rodilla. Las molestias reaparecieron con la enfermedad del coronavirus.

“Sinceramente nunca sentí dolor. Volví a jugar fútbol. Pero cuando estuve con Covid-19 me despertó el dolor en la rodilla”. Tras la recuperación, esa molestia desapareció.

Actualmente, a un año y tres meses del primer contagio, y al inicio de esta cuarta oleada, Félix otra vez padece Covid-19, pero esta vez ya tiene tres dosis de la vacuna anti-Covid.

“No hay punto de comparación de cómo me tomó la primera vez. Me tomó en el pico, cuando algunos vecinos fallecían”, cuenta con voz un poco entrecortada al otro lado del teléfono.

Félix ahora ya tiene los anticuerpos para combatir al virus. Él está en aislamiento en su casa de Fernando de la Mora.

Al principio, con la aparición de los síntomas, creyó que era una gripe estacional, pero durante la cena no olió ni sintió el sabor de lo que comía y se encendió la alerta de sospecha. Posteriormente, se hizo los análisis y dio positivo, por segunda vez, al Covid-19. A los dos días recuperó el olfato y el gusto.

Hoy, Félix –que tiene una enfermedad de base– ya se está recuperando y la enfermedad está vez fue más leve y “menos dolorosa”, asegura. El paciente que ya superó dos contagios, es un fiel creyente de que las vacunas sí funcionan, dada su experiencia muy cercana con la enfermedad.

“Puedo dar fe de que funcionan las vacunas. Hay que hacerles caso a los profesionales, por más de que corran muchas versiones, que esto es preparado. Me doy cuenta de que en estos casos hay que seguir las instrucciones del médico”, asegura con firmeza.

Félix, con la vacuna y el refuerzo, no requirió ni internación ni terapia intensiva. Los síntomas fueron leves, pero los embates del Covid-19 le golpearon anímicamente por lo que requirió reposo.

SIN RESPIRO. Luis Cristaldo (58) se contagió de coronavirus en la quincena de mayo del 2021. Él se enfermó en medio del pico pandémico más letal. Con un promedio en 14 días, de 30.000 confirmados y más de 1.100 muertes, y con hospitales colapsados, tanto en Urgencias, en internaciones y en Terapia Intensiva.

A Luis, solo le quedó resistir en la Urgencia del Hospital Barrio Obrero y hacer un control ambulatorio. En ese entonces, solo le faltaban tres semanas para poder ser candidato para la vacuna contra el coronavirus.

Los días fueron difíciles, entre el miedo y el colapso del sistema de salud. No había camas para internación durante el padecimiento de la enfermedad. Luis reposaba junto a la familia, su esposa y tres hijos, que también se contagiaron. La jornada era de control de fiebre, saturación y tomar los medicamentos a la hora indicada.

A veces, se asustaba cuando le costaba respirar. Los días pasaron lentamente, contó. Casi no dormía de la preocupación. La fiebre, la tos y el dolor corporal hasta de huesos fueron persistentes.

El Covid-19 no dio respiro a toda la familia. Fueron 15 días de no dormir bien, de fiebre, de fatiga y preocupación, en aquel entonces, por la situación sanitaria colapsada. El periodo de recuperación duró otros 15 días. El pos estuvo marcado por problemas gastrointestinales.

Luis es una persona que también apuesta a la vacunación y dice que si se vuelve a contagiar, sabe que esta vez tiene anticuerpos que pueden hacer más leve el episodio de la infección por SARS-CoV-2.

“Yo me vacuné. Si vuelvo a enfermarme de Covid-19, esta vez ya será estando vacunado”. Después de su recuperación, 30 días pos-Covid, accedió a la primera dosis en junio del 2021. Hoy, ya cuenta con las de refuerzo y afirma que confía en las vacunas.

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Yo me vacuné. Si vuelvo a enfermarme con Covid-19, esta vez ya será estando vacunado. Tuve fiebre por 10 días. El Covid-19 me dejaba fatigado. Luis Cristaldo, paciente

9.035.162 vacunas contra el coronavirus ya se aplicaron en el país desde el inicio de la campaña de vacunación que arrancó el 22 de febrero de 2021 con el personal de salud.

3.474.959 personas, adultos y niños ya accedieron a la aplicación de la segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus.

124.979 son solo las personas que ya accedieron a la cuarta dosis, conocida como la segunda vacuna de refuerzo. Esta cifra solo representa el 2%.

Disminuyeron tasas de mortalidad y de hospitalización gracias a dosis

Piedra angular. Con la circulación de los sublinajes de la variante ómicron, el BA.4 y el BA.5, la vacunación se está convirtiendo en la herramienta ideal para contrarrestar los casos graves, asegura el doctor Tomás Mateo Balmelli, pediatra e infectólogo.

Hay una alta transmisión viral, pero mediante el avance de la inmunización el impacto es leve, asevera. “Se está comportando sin mucho impacto en la salud. ¿Qué significa eso? Han disminuido las tasas de mortalidad y de hospitalización. La vacuna de alguna u otra forma protege contra las formas severas”.

En ese sentido, dijo que el virus está demostrando con las últimas variantes que se está debilitando como era presumible, pero “la vacuna sigue siendo la piedra angular”.

¿CÓMO FUNCIONA? “La vacuna estimula las células que son las encargadas de producir unas proteínas que se llaman anticuerpos, que son especificas contra ciertas proteínas que envuelven al SARS-CoV-2. Remedan una infección natural, inducen a la producción de anticuerpos. Cuando vos te infectás, ya tenés anticuerpos preformados que hacen que la respuesta inmune sea más rápida y efectiva”.

Actualmente, el doctor Balmelli destacó que la buena noticia es que está habilitado el uso de la vacuna de Pfizer y Moderna para niños de seis meses en adelante. Espera que en breve tiempo el país cuente con estas dosis para esta franja etaria. Además, resaltó el avance en el desarrollo de las vacunas adaptadas a las nuevas variantes.

El impacto que tuvo la vacuna a nivel mundial se está viendo reflejado en la protección de las formas graves y severas, resaltó. “Con los nuevos sublinajes de ómicron las vacunas han demostrado su alta protección, eso se puede ver que la tasa de infección no baja pero sí las tasas de mortalidad e internación. De alguna u otra forma las vacunas nos protegen contra las formas graves o severas”.

El infectológo resaltó que se ha demostrado que individuos que han tenido el sublinaje BA.2 en menos de dos meses se pueden contagiar con el sublinaje BA.4 y BA.5.

“Eso implica que la inmunidad, incluso adquirida de manera natural por la infección, no es de alta protección para la infección. Las vacunas lo que evitan es tener la enfermedad de manera grave. Podés infectarte, pero no vas a enfermar gravemente, vas a tener síntomas leves”, asegura.

El doctor instó a la aplicación de las dosis de refuerzo, con intervalos de cuatro meses. Dijo que está científicamente demostrado que la inmunidad producida por la vacuna comienza a decaer después del cuarto mes de la aplicación.

“Eso no significa que desaparezca, sino que comienza a disminuir. Estos refuerzos como su nombre lo indica, refuerzan al sistema inmune”.

La vacuna sigue siendo la piedra angular. Es fundamental que completemos el esquema de vacunación. Dr. Tomás Balmelli, infectólogo.

Tenemos que actualizar los esquemas para evitar la aparición de formas graves, de internación y desenlace fatal. Dr. Héctor Castro, titular del PAI.

La mayor tasa de deserción es entre 12 y 40 años

La deserción para completar el esquema de vacunación contra el coronavirus, con la tercera dosis, se registra principalmente en la franja de entre 12 y 40 años. Este grupo etario representa la tasa más alta de deserción y supera el 50%. Le siguen los adultos de 40 a 64 años con un abandono del 49%.

El abandono en los niños en edad escolar, de 5 a 11 años, se redujo a un 34% con la estrategia Me vacuno en mi aula. Es decir, 3 de cada 10 niños aún no completan la segunda dosis.

La tasa de abandono de la vacunación es del 11%, es decir, de 434.969 personas, de los que iniciaron esquema entre la primera y segunda dosis, y que no recibieron en los últimos 8 meses. En esta franja, se recuperaron 10.937 personas.

Con la tercera dosis o el primer refuerzo, la tasa de abandono disminuyó a 53%, que representa 1.659.370 personas que no recibieron la vacuna en los últimos 6 meses. En las últimas semanas, 21.301 personas finalmente accedieron a la inmunización en este grupo. “Esto responde a una estrategia combinada de intensificación de vacunación en las unidades de salud de la familia (USF) y la estrategia Me vacuno en mi aula”, explicó el doctor Héctor Castro, director del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI). Insistió en que las personas deben actualizar el esquema de vacunación contra el Covid, atendiendo el inicio de la cuarta ola de contagios.

Una estrategia que se pondrá en marcha será enviar mensajes a los que aún no completaron el esquema para incentivarlos a regularizar la vacunación, atendiendo que están por vencer 600.00 dosis anti-Covid.

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