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“En UTI enfermeros libramos una batalla minuto a minuto”

 

Cada mañana las y los enfermeros del Hospital de Clínicas preparan el alma para el servicio aislando su cuerpo tras un traje especial con bata, guantes, tapabocas, cofia, visor y cubre calzados. Revisan minuciosamente la especial cobertura que los distancia del coronavirus y les permite estar más cerca del paciente, siendo junto a los médicos la conexión humana que sostiene a quienes luchan contra el Covid.

”En el servicio de UTI, una enfermera está atenta todo el tiempo junto al paciente, libramos una batalla minuto a minuto”, comparte Celeste Chávez, jefa de enfermería del área Urgencias Respiratoria de Contingencia Bloque A del Hospital de Clínicas.

La jornada inicia recorriendo los pasillos con personas apostadas en una larga espera para ingresar al servicio de Unidad de Terapia Intensiva (UTI). “La situación está crítica estamos saturados de pacientes internados, como en espera para internación que están aguardando cama, en sillones, son pacientes graves que necesitan de oxigenación de alto flujo, porque llegan en muy mal estado”, describe Chávez.

Su día laboral inicia a las 07:00 de la mañana y según su asignación oficial es hasta el mediodía, pero desde la pandemia se convirtió en un trabajo de 24 horas, que la requiere atenta por la complejidad de los internados y por el alto contagio que alcanza al personal de blanco. “En el servicio el 40% del personal, ya se vio afectado por esta enfermedad y hay otros que están en aislamiento aguardando resultado”, refiere Chávez. Por guardia, al servicio están unas cuatro enfermeras.

En el Hospital de Clínicas, la capacidad de internación es de 20 camas, espacios que se mantienen totalmente ocupados con más del doble de contagiados por Covid-19, aguardando fuera de las salas. “En el pasillo se armó una mini sala de internación, hay entre 20 a 25 personas ahí esperando en este momento”, relata.

A la alta demanda se suma la realidad de la falta de medicamentos. “Es una realidad, que hay que reconocer” puntualiza la jefa de enfermeras. “No contamos con muchos medicamentos y lo que está en nuestro alcance lo proveemos”.

Esta situación diaria representa una gran carga emocional, que según agrega hizo que su vida cambie. “Mi vida cambió en 180 grados. Es imposible abstraerse de los problemas propio del servicio y del hogar, por lo que es importante el soporte familiar. Tengo la suerte de tener hijos grandes que comprenden la situación” acota.

En medio del escenario poco favorable, Chávez destaca que es testigo diario de la solidaridad, que nació en principio por iniciativa de los parientes apostados en el predio del hospital.


Mi vida cambió en 180 grados. Es imposible abstraerse de los problemas propios del servicio y del hogar, por lo que es importante el soporte familiar.
Lic. Celeste Chávez,
jefa de Enfermería del Hospital de Clínicas.

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