El sacerdote jesuita español José Luis Caravias lleva más de 40 años en Paraguay y no deja de notar un curioso hecho cada Semana Santa. “Hay menos creyentes, pero siempre se debate y se habla sobre temas sociales de interés”, sostiene.
Con la celebración del Domingo de Ramos se inició la Semana Santa, donde se recuerda la Pasión de Jesucristo, desde su entrada a Jerusalén, hasta su resurrección el Domingo de Pascua.
Según el religioso esa atmósfera que antaño caracterizaba a la celebración de estos días santos, rica en representaciones religiosas y generalmente masivas en concurrencia, fue haciéndose menos visible porque las costumbres folclóricas fueron perdiendo fuerza en la población.
Sin embargo, Caravias es de la tesis de que la disminución de la expresión religiosa mediante costumbres folclóricas determinadas, no es sinónimo de una decadencia en la fe.
“Ahora los que creen lo hacen más intensamente, están más preparados”, explica.
Las familias paraguayas aprovechan estos días para reunirse y reflexionar.
Además, estos días son ideales para la meditación, la reconciliación, estar con la familia y ayudar a los más necesitados.
El hilo conductor de las reflexiones tiene mucho que ver con la realidad del pueblo.
RESURRECCIÓN. Lejos de la opinión común que sostiene que el cristianismo carga su atención en el sufrimiento, Caravias plantea que para el creyente paraguayo es muy importante no solo el dolor representado en el símbolo de la cruz, sino también la resurrección como símbolo de esperanza.
“La esperanza es fundamental, y lógicamente, todos esperan la resurrección”, expone.
Tras el Domingo de Ramos, el Lunes, Martes y Miércoles Santos, la Iglesia hace memoria de los acontecimientos previos a su Pasión, Muerte y Resurrección: la unción recibida en Betania (Lunes Santo), el anuncio de la traición de Judas (Martes Santo) y del hecho mismo de la traición (Miércoles Santo), por medio de las lecturas proclamadas en las celebraciones.
POSTURAS. El arquitecto Jorge Rubiani recurre a una hipótesis urbanística para explicar la disminución de la expresión religiosa en Semana Santa.
A su entender, la ciudad borra los códigos que el pequeño pueblo impone a sus habitantes, y en Paraguay el grado de urbanización ha ido en un sostenido aumento.
“Cuando la gente vive muy junta, está marcada por códigos locales: es hijo de fulano o megano, etc., y esto lo obliga a respetar la tradición que se impuso por años”, dice.
Sin embargo, la ciudad rompe estos códigos y el individuo ya no está cercado por la presión de las reglas culturales.
Para el pedagogo José Antonio Galeano, la masiva llegada de la gente del campo a la ciudad tuvo un efecto sobre la expresión folclórica.
“El campesino que en su comunidad se cree habilitado para mantener estas prácticas, cuando llega la ciudad se siente como inhibido por la propia cultura urbana”, concluye.
CELEBRACIÓN EN LA CATEDRAL METROPOLITANA
Hoy, a partir de las 11, se realizará una Misa presidida por monseñor Virgilio Rodi, párroco de la Catedral, quien también tendrá a su cargo oficiar la misa de mañana a la misma hora.
Para el jueves se prevé la Misa Crismal, que se iniciará a las 9, y que contará con la participación de todo el clero.
Allí, los sacerdotes hacen la renovación de su ministerio sacerdotal.
El acto estará presidido por monseñor Pastor Cuquejo, arzobispo metropolitano.
De 16 a 18 horas habrá confesiones. A las 19 Misa de la Cena del Señor y lavatorio de los pies.
El Viernes Santo de 9 a 12 se harán confesiones y a partir de las 15, la liturgia de las 7 palabras, adoración de la Cruz “Tupãitu”.
La Solemne Vigilia se inicia el sábado de Gloria a las 20, y el Domingo de Resurrección la misa será a las 11, a cargo de Pastor Cuquejo.