08 ene. 2026

En Rusia, la huelga feminista ni está ni se la espera

Un siglo después de declararse en la Unión Soviética el primer 8 de marzo por los derechos de la mujer, nada queda de aquella pionera reivindicación en la Rusia actual, donde la gran movilización global de este año y la huelga feminista ni están ni se las espera.

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Por el Día de la Mujer, los policías rusos regalaron flores a las conductoras. Foto: sputnikmundo.com

EFE

“En cada rincón de Rusia hoy reina un ambiente primaveral y soleado, y ello gracias a las sonrisas, las flores... Queridas mujeres, nos alegramos de tener de nuevo una ocasión tan extraordinaria para expresaros nuestra enorme estima y nuestra admiración por vuestra belleza y ternura”, dijo el presidente ruso, Vladímir Putin, en su felicitación por el Día de la Mujer.

Las palabras de Putin son un certero reflejo del espíritu de esta jornada que en Rusia es festivo nacional desde 1965 y que a lo largo de los años, y especialmente desde la caída de la URSS, fue perdiendo su inicial carácter reivindicativo.

Ni manifestaciones, ni marchas, ni huelgas. En Rusia el Día de la Mujer transcurre ajeno a la marea mundial en favor de igualdad de derechos entre los dos sexos, convertido en una esperada fiesta en la que los hombres regalan flores o chocolates a las mujeres de su familia o trabajo, las felicitan y las llevan a un restaurante.

“Sabemos que el corazón de las mujeres es el más fiel, su perdón el más penetrante y su amor maternal infinito. Criar y educar a un hijo es una felicidad y una responsabilidad”, continuó el presidente ruso, antes de terminar leyendo los versos “Sé que todas las mujeres son maravillosas” del poeta Andrei Dementiev.

Las poéticas palabras del jefe del Kremlin no resultan chocantes en la sociedad rusa, donde escuchar la palabra “feminismo” provoca en general un rictus de disgusto, incluso entre las mujeres.

“Gritar, salir a la calle, manifestarse, eso no es para nosotras”, dice a Efe Lena, una profesora universitaria de 46 años al ser preguntada por la movilización feminista mundial.

En los medios rusos hoy proliferan las noticias acerca de cuántas flores se han vendido, 50 millones en el caso de Moscú, según informó su alcalde, Serguéi Sobianin, quien declaró: “A pesar del frío, la primavera ya está en la ciudad”.

Contra esta banalización del Día de la Mujer solo se rebelan pequeños grupos de activistas feministas que, a través de las redes sociales, organizan actividades en alguna biblioteca, centro cultural, bar o museo -minoritarias y de estilo alternativo- para recordar que queda mucho camino por recorrer.

"¿Qué es el día del 8 de marzo? ¿Es el día en que nos toca escuchar una vez más el ‘queridas mujeres, sois el adorno de nuestra oficina’ o el día en que se debe recordar a quienes nos rodean que sigue habiendo una brecha salarial y discriminación en el trabajo?”, señala uno de estos grupos, el llamado “Comité 8 de marzo” en su página de Facebook.

“Ha llegado el momento de devolver al 8 de marzo su significado original”, afirman estas activistas que convocaron para el día de hoy “piquetes solitarios” en la calle peatonal del viejo Arbat de Moscú bajo el lema “Recuperemos el 8 de marzo”.

Otra actividad está convocada en apoyo a un centro de ayuda a las víctimas de la violencia doméstica, en un bar donde a lo largo del día se celebra un festival con actuaciones de bandas femeninas de punk y rock.

La lucha contra la violencia doméstica sufrió el pasado año un retroceso en Rusia con la aprobación de una ley que la despenaliza y rebaja a simple ofensa administrativa cuando no hay un daño físico sustancial.

Entre 12.000 y 14.000 mujeres mueren todos los años a manos de sus parejas en Rusia, según datos difundidos por el Ministerio de Interior en 2008, mientras otras fuentes hablan de que 36.000 mujeres son golpeadas diariamente por sus parejas y de que una mujer muere cada 40 minutos en Rusia víctima de la violencia de género.

En un país donde las mujeres son 78 millones frente a 66 millones de hombres y obtuvieron el derecho de voto en 1917, están muy representadas en sectores como la enseñanza o la sanidad, y es fácil verlas conduciendo autobuses urbanos o realizando tareas auxiliares en minas.

Pero aún son pocas en la política, y en la actualidad solo 61 de los 450 diputados de la Duma (Cámara Baja del Parlamento) son mujeres.

“Que las mujeres os sigáis sintiendo el sexo débil, que seáis delicadas, bellas y tiernas. ¿Quién necesita una mujer con bíceps y con bigote?”, deseó el diputado ultraconsevador Vitali Milónov en su felicitación por el 8 de marzo.

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