Ayer domingo fue el día en que la Iglesia Católica celebró la fiesta del bautismo del Señor Jesús. El sacerdote Vicente Segovia resaltó la necesidad de fomentar un “liderazgo humilde” tanto para las personas que ejercen autoridad eclesiástica como civil.
Recordó a las autoridades que Jesús, durante su vida pública, mostró un estilo de vida basado en la cercanía y la sencillez, valores que hoy hacen falta en la sociedad. “Jesús entra al agua para compartir nuestra historia y nuestra realidad”, reflexionó.
Segovia, en otro momento de su prédica, también cuestionó las divisiones sociales y las jerarquías impuestas por el poder. “Ante Dios no existen ciudadanos de primera o de segunda categoría”, manifestó.
Advirtió sobre actitudes de soberbia en cargos públicos, comunitarios e institucionales. “Recibimos un cargo y ya nos creemos jefes, importantes, dueños”, enfatizó para luego agregar que el país necesita otro tipo de liderazgo. “Necesitamos líderes humildes, que escuchen, que caminen con el pueblo y no se coloquen por encima de él”, insistió.
El religioso también se refirió a problemáticas sociales como la corrupción, la deshonestidad y la violencia, y se mostró preocupado sobre la tendencia a excluir a Dios de la vida personal y social. “Quitamos a Dios de la conciencia y del corazón, y ahí empieza la crisis”, afirmó. Indicó que esta realidad afecta directamente a la convivencia social y al respeto por la vida y los derechos humanos.
Sacerdote insta a vivir la fe con consagración y servicio
La santa misa celebrada ayer en la Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción en el marco de la Fiesta del Bautismo del Señor; con la cual concluye el Tiempo de Navidad, el Pbro. Virgilio Rodi, vicario general de la Arquidiócesis, destacó la importancia del bautismo e hizo un llamado a vivir la fe como consagración y servicio.
Durante su homilía, el padre Virgilio Rodi destacó que, en virtud del bautismo, para los bautizados se abren las puertas del cielo y que este sacramento incorpora a los fieles a la Iglesia como hijos de Dios, comprometiéndolos a vivir una fe activa a lo largo de toda la vida.
“También podríamos decir que vamos dando el camino de purificación, de conversión que comienza con el bautismo que en el fondo habla de liberación del pecado. Tengan en cuenta que el bautismo evidentemente significa una reconstrucción también de Dios”, destacó en su homilía.
El sacerdote Rodi explicó que el Bautismo de Jesús, aun siendo Él sin pecado, se presenta como ejemplo y modelo para los creyentes, marcando un camino de conversión, purificación y servicio.
En su homilía, insistió en la importancia de escuchar verdaderamente la Palabra de Dios, no solo como un acto de oír, sino de cumplirla en la vida cotidiana.
“Somos educados desde la fe porque a eso nos anima la Iglesia. Caso contrario no vamos a crear un mundo más humano, más fraterno, más solidario. En ese camino, podríamos decir que es un don dinámico en la vida de un hombre. Aprendemos que Dios nos ha creado para compartir el mundo y para compartir la vida”, dijo durante la reflexión dominical.
El sacerdote recordó además que todo bautizado está llamado a la santidad, entendida como una vida consagrada a Dios desde el servicio y el amor sin condiciones.
Dijo que la fe cristiana no se vive de manera individual, sino en comunidad, promoviendo la fraternidad, la paz y el compromiso con los demás.