Gente de todas las edades y de distintas partes del país, pertrechados en muchos casos con camisetas y mascarillas -estas últimas para protegerse del coronavirus- con los mensajes “las vidas negras importan” y “no puedo respirar”, inundaron la explanada frente al Monumento a Lincoln para rechazar el racismo.
Uno de ellos era Jared, jefe de recursos humanos de 42 años, que viajó para la ocasión desde Dallas (Texas).
“He decidido venir para participar en la marcha porque creo que no tengo otra opción como persona negra”, dijo a Efe. Junto a Jared había muchos manifestantes sentados escuchando los discursos de dirigentes y activistas de derechos civiles, que hablaban desde un atril situado junto al Monumento a Lincoln, cerca de donde Luther King Jr. dio su discurso. EFE