14 may. 2026

Emprendedora pasó de las carteras bordadas a liderar mercado de termos forrados

Rosalía Ciciolli

Un clásico.  Los termos forrados y bordados con  ñandutí siguen siendo el producto estrella.

Un clásico. Los termos forrados y bordados con ñandutí siguen siendo el producto estrella.

El sitial al que llegó la emprendedora Marysel Paniagua con su marca Aki puede servir de inspiración a muchos quienes, como ella, sueñan con montar su propia empresa, con productos innovadores y de alta calidad.

Basta con combinar –como lo hizo ella– determinación, voluntad, trabajo constante y buenas ideas, para alcanzar la meta de convertirse en líderes de un rubro determinado en el cada vez más competitivo mercado paraguayo.

La marca Aki nació hace casi 10 años, con la venta de carteras de cuero pintadas por ella misma, que eran vendidas entre sus amigas o en ferias de artesanías realizadas en plazas y parques. Luego decidió difundir su marca y su trabajo a través de la red social Facebook, que era utilizada no solo como plataforma de difusión, sino también de comercialización de sus primeros termos forrados en cuero.

Tras 10 años de innovar y experimentar con nuevos productos, ahora Aki cuenta con dos tiendas, en las que además de comercializar los termos forrados y bordados con ñandutí, vende otros productos innovadores, como carteras de cuero bordadas, mochilas y zapatos deportivos hechos de hilos tipo faja.

El año pasado Aki fue reconocida con los premios de la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC), como la Microempresa exitosa del Año, lo que alienta a Paniagua a seguir innovando para mantener su marca en el liderato del rubro. “Este premio nos alegra y es una señal de que vamos por buen camino. Nos alienta saber que nuestro modelo de negocios puede servir de ejemplo inspirador para otras personas y, sobre todo, demostrar que el éxito no es solo que a uno le vaya bien, sino que tu trabajo también pueda tener un impacto positivo en la sociedad”, destaca la emprendedora.

De menos a más. La marca Aki nació como una microempresa en 2008. En ese entonces, Paniagua trabajaba como jefa de tecnología en una empresa multinacional, y en sus pocos ratos libres se dedicaba a su verdadera pasión: el diseño. “Empecé haciendo carteras de cuero pintadas a mano en colores bien llamativos. Me animé a innovar y empecé a vender las carteras a mis amigas, y todos los sábados ponía mi mesita en una feria que se hacía al costado del Parque de la Salud”, cuenta.

El primer sábado llevó 20 carteras y vendió 13; la buena transacción le sirvió para testear la receptividad de los compradores, y fue el motor que le animó a dejar el puesto en la oficina, donde tenía 11 años de antigüedad, para dedicarse a full a impulsar su marca.

Se animó a incorporar la artesanía nacional en sus productos, pues sentía que los tejidos y bordados que se elaboran en el país eran poco aprovechados. “Quise que un tejido tan bello como el ñandutí pase de ser solamente un suvenir para turistas para incorporarse al día a día de los paraguayos”, relata.

Redes e inversión. El 2008 fue el año en que la red social Facebook empezó a hacerse muy popular y a ganar miles de seguidores. Fue así que Marysel decidió utilizarla como el medio más veloz y fácil para promocionar sus productos a nivel más masivo. “La respuesta fue inmediata y los pedidos empezaron a llegar también por esta vía. En aquel entonces ni teníamos local, y la gente pedía por Facebook y venía a retirar los productos de mi casa, en Lambaré. Y si eran pedidos del exterior, los enviábamos por courier”, dice.

La emprendedora comenta que la inversión inicial fue de apenas G. 10.000.000, que fueron parte de sus ahorros, que destinaba a la compra de la materia prima y con el producto de las ventas, volvía a invertir. “Hoy trabajamos con 5 talleres, de los cuales uno trabaja exclusivamente para nosotros y los demás son tercerizados. Y para la creación de los tejidos artesanales, trabajamos de cerca con familias de artesanos de Itauguá, Carapeguá, Yataity, y en total están involucradas alrededor de 150 personas en todas las etapas de producción”, concluye.