Un embarazo no deseado puede ser el primer condicionante para que la madre inicie un proceso de estrés, esto es prevenible con una planificación a través de un control preconcepcional que es lo ideal siempre que la mujer decida el momento de quedar embarazada.
“Desde el principio se deben conocer las condiciones maternas en general para saber cómo está la mujer: saber si está anémica, si porta una enfermedad que arrastra sin saberlo, como alguna de contagio de transmisión sexual, toxoplasmosis, infecciones, saber si su esquema de vacunación está completo, estudiar si tiene hepatitis.
Lo ideal es descartar todo esto, es como se prepara el terreno para el cultivo”, afirmó el ginecoobstetra Lilio Irala.
complicaciones. El embarazo adolescente es uno de los factores de riesgo tanto para la madre como para el hijo.
Una de las deficiencias que afectan al feto es la de ácido fólico, que está asociado a la mala formación y cumple un papel preponderante en la formación del tubo neural o de la línea media, su carestía también predispone a que el bebé nazca con labio leporino, meningocele, defectos del tubo neural y de la columna. La presencia de ácido fólico contribuye además a la formación placentaria.
“Se sabe que en los países donde hay escaso acceso a fuentes ricas en folatos (verduras verdes) se tienen estos inconvenientes porque si el organismo no tiene una reserva suficiente, eso repercute en el desarrollo del bebé”, agregó el profesional.
Indicó que lo improvisado puede salir bien o mal, pero que lo planeado tiene más posibilidades de buenos resultados. “No siempre lo planeado sale bien, pero el riesgo es mucho menor cuando se prepara el terreno, en este caso la matriz”, manifestó.
Irala insiste en que un estudio preconcepcional es lo mejor que una mujer puede concretar una vez que decida convertirse en madre.