Luego de la bajada, recibir la pulserita, realizar la pasarela entre las mesas de invitados, las jovencitas y sus padres se dispusieron a bailar el tradicional vals. La coreografía fue ensayada varios días antes para que todo salga perfecto. Terminado el baile con los padres, ingresaron los acompañantes de cada señorita para danzar de igual manera. Los familiares, como tíos, abuelos, primos y más, también tuvieron la oportunidad de bailar con las debutantes. La Orquesta Paraguaya de Salón, bajo la dirección del maestro Miguel Ángel Echeverría se encargó de la musicalización. Para la fiesta la selección musical corrió por cuenta de Lozano Group.