07 nov 2026

El trabajo humano en el plan de Dios

Para los cristianos –y especialmente para los católicos– el trabajo no es solo una necesidad social, sino un mandato divino con múltiples dimensiones.

Desde las primeras páginas de la Biblia, el trabajo aparece como parte de la condición humana. Después del pecado original, Dios le dice al hombre: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan” (Gn 3,19). San Pablo refuerza esta idea con firmeza: “El que no quiera trabajar, que no coma” (2 Tes 3,10). También ordena: “Les mandamos, en nombre del Señor Jesucristo, que trabajen tranquilamente y se ganen el pan que comen” (2 Tes 3,12).

El mensaje es claro: Vivir a costa de los demás, sin contribuir con el propio esfuerzo, es una distorsión del plan de Dios. El trabajo dignifica, desarrolla nuestras capacidades y nos hace responsables ante nosotros mismos, nuestra familia y la comunidad.

Sin embargo, el trabajo no lo es todo. El mismo Dios, al crear el mundo, descansó el séptimo día. Por eso, en Éxodo 20:8-11 se nos manda: “Acuérdate del día sábado, para santificarlo”. El descanso es también un mandato divino, necesario para renovar el cuerpo y el espíritu, y para dedicar tiempo a Dios.

Otro aspecto esencial es el salario justo. Jesús, al enviar a sus discípulos a predicar el Reino de Dios, les dijo: “El obrero merece su salario” (Lc 10,7). El trabajo debe ser justamente retribuido, reconociendo la dignidad de quien lo realiza.

Trabajo, descanso y salario forman así una tríada que nos ayuda a entender el trabajo no solo como obligación, sino como vocación y camino de santificación.

Más allá de su dimensión terrenal, el trabajo tiene también un aspecto divino. Jesús mismo dijo: “Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo” (Jn 5,17). En su vida terrenal fue carpintero, trabajando con sus manos junto a San José. Y en su misión, dijo: “Debo realizar las obras del que me envió” (Jn 9,4).

El trabajo está presente a lo largo de toda la revelación bíblica. Así como Dios nos hace cocreadores de la vida en el amor conyugal, también nos hace copartícipes de la creación a través del trabajo: “Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los seres vivientes que se mueven sobre la tierra” (Gn 1,28).

Dios nos confía la tarea de transformar el mundo, de administrar con responsabilidad los bienes de la creación, y de ponerlos al servicio de todos, especialmente de los más necesitados.

Por último, todo trabajo cristiano debe estar impregnado por el mandato del amor. El primer mandamiento es: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Así nos enseña Juan el Bautista: “El que tenga dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo” (Lc 3,11).

El trabajo, entonces, es un medio para amar, para servir, para compartir. En el Plan de Dios, el trabajo no solo construye el mundo: Construye también el Reino.

Más contenido de esta sección
Expertos advierten que hasta noviembre de 2027, los datos biométricos de los paraguayos solo están cubiertos por una ley pensada para el historial crediticio. ueno bank solicitaba datos biométricos hasta para ingresar a la Expo, ¿quién queda con esos datos?
Un listado oficioso incluye obligaciones de sociedades vinculadas a autoridades, grupos empresariales y dirigentes deportivos. El BCP identificó operaciones de créditos y transferencias que permitieron financiar la compra de la cartera morosa del banco por USD 74,4 millones.
Cada año se necesitan construir entre 50.000 a 60.000 viviendas para atender el déficit habitacional en el país. Además, más de 1.000.000 de casas requieren refacciones o reparaciones. ¿Qué hace el MUVH para responder la demanda?
Unos 1.600 empleados de itti viven en total incertidumbre: No fueron desvinculados, pero tampoco reciben respuestas. Mientras piden la intervención del Ministerio de Trabajo, los trabajadores de Monchis mantienen la app en funcionamiento y los periodistas de La Tribuna y Crónica volvieron a publicar por decisión propia.
El Banco Central del Paraguay (BCP) completó el primer tramo de devoluciones a los ahorristas de ueno con fondos del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD): G. 994.601 millones, unos USD 168 millones. La operación avanza, pero el cruce de datos que mostró a legisladores entre los beneficiarios (algunos de los cuales aseguran que nunca tuvieron cuenta en la entidad) expuso un problema de fondo: la calidad de la base de datos con la que se está pagando.
La Unión Industrial Paraguaya (UIP) emitió este sábado un comunicado en el que insta al nuevo gobierno a recuperar la confianza ciudadana, garantizar la estabilidad del país y avanzar en la investigación de las graves sospechas de mal desempeño, sin privilegios ni impunidad.