Una de las lecturas de la misa nos invita a aprovechar la vida de cara a Dios, estando atentos al momento presente, el único del que verdaderamente podemos disponer. Perder el tiempo es dedicarlo a otras tareas, quizá humanamente interesantes y productivas, pero distintas de las que Dios esperaba que atendiéramos en ese momento.
Los sucesos del futuro no nos deben preocupar demasiado, pues todavía no tenemos la gracia de Dios para enfrentarnos a ellos. Hoy y ahora, este momento, vivido con intensidad, con amor, es lo que podemos ofrecer al Señor. No lo dejemos pasar esperando mejores oportunidades.
El papa Francisco a propósito del Evangelio de hoy dijo: “En el evangelio del día retrata en la forma de testigo valiente a Pedro, el que a la pregunta de Jesús a los apóstoles: ‘¿quién decís vosotros que soy yo?’, afirma: ‘Tú eres el Cristo’[…]. Esta primera pregunta: ‘¿quién soy yo para vosotros, para ti? –a Pedro, solamente se entiende a lo largo de un camino, después de un largo camino, un camino de gracia y de pecado, un camino de discípulo. Es necesario un encuentro cotidiano con el Señor, todos los días, con nuestras victorias y nuestras debilidades. Miramos a Jesús, a Pedro, a los apóstoles y sentimos en nuestro corazón esta pregunta: ‘¿quién soy yo para ti?’ Y como discípulos pedimos al Padre que nos dé el conocimiento de Cristo en el Espíritu Santo”.
(Del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández Carvajal y http://es.catholic.net/op/articulos/6338/cat/331/ quien-dice-la-gente-que-soy-yo.html).