Opinión

El subversivo encanto de la literatura

Sucedió en la década de los 80, en ese oscuro tiempo de la dictadura. Ricardo Rolón, propietario de la legendaria Librería Comuneros, entregó a la entonces joven vendedora Vidalia Sánchez diez ejemplares de un libro que le había llegado recién del exterior. "A tus clientes les va a interesar, es de un autor argentino sobre la Revolución del 47", le dijo.

Vidalia leyó el título: “La revolución en bicicleta”. El nombre del escritor le sonaba desconocido: Mempo Giardinelli. Cargó los libros junto a otros en un enorme bolso y partió a visitar a sus clientes. En pocas horas logró ubicar los diez volúmenes de Giardinelli, junto a otros textos más.

Al llegar a su casa encontró que una de las famosas y temibles camionetas Caperucita Roja de la policía stronista la aguardaba.

“¿Usted está vendiendo un libro que se llama La revolución en bicicleta? ¡Muéstreme!” le requirió un oficial. Vidalia respondió que ya los había vendido todos. “Entonces, recupere los diez libros y preséntese con ellos mañana temprano, en el despacho del comisario Alberto Cantero, en Investigaciones”, ordenó el policía. Asustada, ella logró recuperar apenas tres. Varios de sus clientes eran jerarcas del stronismo, quienes le dijeron que explicarían a Cantero. A la mañana siguiente escuchó las amenazas del famoso torturador: “¡Que sea la última vez que venda libros subversivos y comunistas!”.

Vidalia, actual directora de la Editorial Servilibro, relató esta anécdota en la noche del jueves, casi 40 años después, a pedido del escritor Mempo Giardinelli, durante el acto de presentación de la edición paraguaya de La revolución en bicicleta en la Feria Internacional del Libro 2019.

Para quienes hemos leído este clásico de la literatura latinoamericana de manera clandestina en aquellos años de libros prohibidos y censurados, de persecución a escritores y a artistas críticos, esta primera edición local, al igual que el acto de su presentación y el rescate del anecdótico episodio, constituyen una reivindicación justiciera.

En esta versión, Giardinelli revela finalmente lo que ya sabíamos: que el protagonista de la novela, Bartolo Gaite, es en realidad el capitán paraguayo Juan Bartolomé Araujo, uno de los principales dirigentes del alzamiento militar y popular en Concepción contra la dictadura de Higinio Morínigo, en 1946, a quien el autor argentino chaqueño conoció siendo adolescente en Resistencia, cuando el militar exiliado sobrevivía con el único sueño de regresar y derrocar al dictador Stroessner.

Mempo nos contó que su hija menor de 17 años leyó recientemente el libro y se conmovió profundamente con la historia de ese hombre humilde y honesto que sacrificó su vida y la de su familia luchando por la libertad de su patria y por un mejor porvenir para sus compatriotas. Es una lección de ética, de heroísmo y de patriotismo, no solo para los políticos de hoy sino para toda una sociedad que no siempre valora su propia historia.

La prohibición y la censura que sufrieron este autor y este libro, junto a muchos otros, reafirman el subversivo encanto de la literatura, que insiste en expresarse y mostrarse en la nueva feria librera que se abre hasta el domingo 9 de junio, en el Centro de Convenciones Mariscal López.

En un país todavía carente de un buen sistema educativo, en donde cada habitante lee apenas la 0,25 parte de un libro al año, escribir y publicar obras sigue siendo una hazaña de quijotes cargando contra molinos. Hay todavía un escaso apoyo estatal a la cultura (aunque va creciendo) como también una candorosa ignorancia de la misma sociedad. Por eso cada libro creativo y crítico sigue siendo un acto de rebeldía que ayuda al cambio.

***

P.D.: Hoy cumplo 40 años de carrera profesional, desde que ingresé como periodista novato en Última Hora, a los 17 años de edad, el 1 de junio de 1979. Infinitas gracias a tantos lectores y lectoras por acompañar este proceso. ¡Todavía creemos, todavía escribimos!

Dejá tu comentario