Sócrates Garcete, ex codirector del proyecto Ysakã, prestó ayer declaración indagatoria ante el Tribunal de Sentencia. En la ocasión, el procesado ratificó que parte del dinero del citado proyecto fue entregado a Rubén Ramírez Cataldo.
El objetivo era que el último de los citados haga inversiones de alto rendimiento y que luego devuelva con intereses para construir unas 4.000 viviendas. Sócrates cambiaba los cheques y el sacerdote, José Antonio Rubio, entregaba a Ramírez Cataldo, refirió el indiciado.
“Yo no tenía conocimiento de esas operaciones, no conocía a Rubén Ramírez Cataldo. Me plantearon nuevamente las operaciones y el padre Rubio me dijo que no era la primera vez que hacía este tipo de operaciones. Fue así que luego le dimos el primer préstamo de 25 mil dólares que debía ser depositado en un banco extranjero, hasta tanto se cobren los 20 millones de dólares que costaba la construcción de 4 mil viviendas sociales”, resaltó Garcete.
“Ramírez Cataldo explicaba que era egresado de Estados Unidos, que era hijo de un senador y de un ex embajador, que su abuelo había financiado la guerra de Paraguay contra Bolivia, etc. Fue porque nuestro país no tenía recursos financieros para comprar armas, alimentos y medicamentos; entonces su abuelo dio dinero y a cambio recibieron bonos en oro de mucho valor histórico. Creo que la evaluación de cada bono era de 200 mil dólares”, dijo Sócrates.