Por Marisol Ramírez
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El concierto de Lady Gaga, en el marco del Personal Pop, cerró las presentaciones internacionales del año y marcó un antes y un después en cuanto a lo que el público paraguayo conoce, desde lo visual (escenografía, vestuario, coreografías, accesorios), y la calidez humana con la interacción fans-artista. Además, su calidad vocal en vivo no defraudó.
Los 40 mil asistentes -según datos proveídos por Personal- vibraron con cada canción, saltando, cantando y bailando a la par que la joven de 26 años que conquista los corazones de adolescentes, jóvenes y adultos, que son capaces de acampar dos días antes del show, solo para tener un buen lugar y ver a la intérprete de cerca.
La espera del show fue edulcorada con sectores vip ambientados con música pop y electrónica, servicios de bebida y comida, pero era evidente que los invitados con lugares especiales solo querían ocupar buenos lugares cerca del escenario y asegurar calidad en fotos y grabaciones, tomadas con celulares, los que abundaban en las filas más cercanas al escenario.
Los artistas que subieron al escenario (Diva, DJ Lady Starlight y The Darkness) antes de la diva del pop ayudaron a soportar la larga espera. Algunos ya en sus lugares desde las 16.00, como los privilegiados Little Monsters que ocuparon la fosa denominada Monster Pit, un lugar con capacidad para 500 personas, a 3 metros del escenario. A este espacio, considerado un premio para los que pudieron ingresar allí, solo se podía acceder por orden de llegada, y con lookeado (accesorios, ropas, maquillaje, peinados, pelucas, similars a los que utiliza Gaga en sus videoclips y shows). Entre ellos se encontraban más de cien jóvenes que acamparon en las inmediaciones del Jockey, dos días antes del concierto, sin moverse del lugar.
Esfuerzos como estos fueron una constante durante la breve estadía de Lady Gaga en el país, y la efusividad con la que el público se mostró en todo momento, ya sea en el aeropuerto para recibirla, o frente a su hotel, fueron recompensados, como viene haciendo la cantante a lo largo de su gira por varios países de Latinoamérica.
Las canciones de su set list llenaron las expectativas, a nivel musical, ya que se incluyeron éxitos de todos sus discos, desde su apertura, 21.15, con Highway Unicorn, (en la que ingresó al escenario montada en un caballo disfrazado de unicornio), hasta su extravagante entrada con un vestido que simula carne cruda para interpretar Americano, o cuando usó uno de sus típicos sombreros en Paparazzi, subida en un extremo de su castillo.
Stefani Joanne Angelina Germanotta dio un gran show, completo, inolvidable, pero también dio señales de ser un ser humano preocupado por generar conciencia, ya sea a través de un guión preestablecido o palabras improvisadas surgidas desde el corazón, y cálidas miradas con sus fans o un tono de voz medio quebrado al recordar emotivos momentos de su pasado.
DETALLECITOS
Feedback. Lady Gaga invitó a subir a cuatro fans, tres muchachos y una adolescente (que lloró sin parar). A uno de ellos lo eligió por su peinado y también por haberle obsequiado una chaqueta que gustó mucho a la artista. Junto a ellos cantó You and I y tocó el piano, y habló con el público.
Regalos. Gaga recibió una veintena de regalos de parte de sus monsters, desde una remera de la Selección con el número 11 y su nombre, una campera de cuero, banderas paraguayas, una muñeca Sirenita (luego de recogerla cantó una de la canción del filme).
Fin de Pop Festival. Carlos Jenkins, gerente de Márketing de Personal, destacó a ÚH que se cumplieron las expectativas del show, aunque no quiso dar detalles de cifras de recaudación, por “contrato de confidencialidad con la artista”. También dijo que con el concierto de Gaga terminan por este año los grandes megaconciertos auspiciados por la empresa de telefonía celular. “Siento que dimos un paso más en lo referente a ofertas de gran nivel internacional, luego del paso que dimos con Shakira, que abrió las puertas a este tipo de megaespectáculos”, analizó.