11 mar. 2026

El salario público supera al privado desde hace casi una década, señalan

Entre 2017 y 2025, los salarios reales tuvieron un comportamiento dispar según la ocupación. El sueldo del público mostró mayor resiliencia, el de privados y los cuentapropistas sufrieron caídas.

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Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep).

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Desde el Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), Rodrigo Ibarrola señala que la nueva serie de datos, ajustada de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) y publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), confirma que, entre 2017 y 2025, los salarios reales (ajustados por inflación) en Paraguay muestran un comportamiento dispar según el tipo de ocupación.

El economista señaló que si bien el promedio general permanece estancado respecto a 2017 (con una fuerte caída hasta 2020 y una recuperación gradual desde 2021), la trayectoria no fue homogénea entre trabajadores públicos, privados y por cuenta propia.

Aunque el Gobierno destacó el aumento de 119.000 ocupados, Ibarrola pone el foco en la estructura del empleo y en cómo el ajuste del mercado laboral se dio más por salario real que por desempleo abierto.

“La serie por quintiles exhibe un patrón claro: entre 2017 y 2020 los salarios reales (ajustados por inflación) disminuyen en todos los estratos, con un piso en 2020. A partir de 2021, los valores vuelven a subir casi de forma continua hasta 2024, con una leve corrección en 2025 para varios grupos”, explicó.

Dijo que este patrón es consistente con un periodo en el que la inflación superó a los ajustes nominales y redujo el poder adquisitivo, y con un mercado laboral que ajusta más por “precio” (salario real) que por desempleo abierto.

En cuanto a la desagregación por categoría ocupacional, esta muestra diferencias marcadas. Entre los trabajadores informales, el asalariado público registró un aumento real de 2,3% entre 2017 y 2025 (de G. 2.551.084 a G. 2.609.898), mientras que el asalariado privado cayó 4,5% (de G. 2.135.755 a G. 2.038.874) y el cuentapropista retrocedió 6,2% (de G. 1.354.123 a G. 1.270.062).

En el segmento formal se observa una dinámica similar, el asalariado público creció 2,9% (de G. 4.029.346 a G. 4.145.103), en tanto que el asalariado privado disminuyó 1,1% (de G. 2.838.862 a G. 2.806.896) y el trabajador por cuenta propia sufrió la mayor caída, con una retracción de 8,5% (de G. 3.294.257 a G. 3.014.494).

Para Ibarrola, el mensaje es claro: el empleo público (tanto formal como informal) muestra mayor resiliencia real, cerrando 2025 por encima de los niveles de 2017, mientras que el cuentapropismo es el principal perdedor en términos de poder adquisitivo.

El profesional también analizó los promedios salariales entre 2017 y 2025 y la comparación por quintiles de ingreso muestra una tendencia redistributiva significativa.

Ingreso promedio en ocupación principal ajustado por IPC - año

Rodrigo Ibarrola

“El quintil 1 (más bajo) subió un 18,5%, pasando de 417.825 a 495.311. El quintil 2 subió un 17,0%, de G. 1.138.836 a G. 1.332.325. El quintil 3 subió un 8,0%, de G. 1.839.557 a G. 1.987.289. El quintil 4 casi no cambió, con un aumento del 1,0%, de 2.480.319 a 2.506.284. El quintil 5 (más alto) cayó un 1,5%, de 6.569.496 a 6.470.565”, expuso.

Los salarios reales mejoran más en la base de la distribución y se estancan –o retroceden– en la cúspide. Esto sugiere una posible “compresión salarial”, donde los ingresos altos pierden más poder de compra relativo (o recuperan menos) que los ingresos bajos, sostuvo el profesional.

¿Cómo se explica todo esto?

Según el economista, este comportamiento puede explicarse por varios factores compatibles entre sí. En primer lugar, un crecimiento económico más extensivo que intensivo, donde el empleo aumenta casi al ritmo del PIB, pero sin mejoras significativas en la productividad promedio. En ese contexto, el salario real termina absorbiendo el ajuste, especialmente en sectores de baja productividad.

En segundo término, cambios en la composición sectorial del empleo. Una expansión en actividades de menor productividad, como comercio y hospitalidad, puede sostener la ocupación, pero limita las mejoras salariales promedio, afectando especialmente a trabajadores independientes.

Finalmente, la trayectoria de la inflación y los ajustes nominales heterogéneos por sector también inciden. Algunos segmentos, como el empleo público y los quintiles de menores ingresos, lograron recomponer mejor su poder adquisitivo, mientras que los trabajadores privados y los cuentapropistas enfrentaron mayores dificultades.

Asimismo, en el sector público, los ajustes pueden responder a decisiones presupuestarias más amplias. Además, en algunos años puede haber incrementos por encima del IPC o reestructuraciones salariales, a diferencia del sector privado.

El análisis sugiere que, en un contexto de desempleo relativamente bajo, el mercado laboral paraguayo ajusta principalmente por salario real y calidad del empleo, más que por destrucción masiva de puestos de trabajo. “Los datos dejan una conclusión para los hacedores de política, y es que no alcanza con mirar el desempleo”, concluyó Rodrigo Ibarrola.

Resaltan oportunidad ante asamblea del Grupo BID

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) resaltó la próxima Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a realizarse del 11 al 14 de marzo en Paraguay, subrayando que “marcará un punto de inflexión en la estrategia de posicionamiento internacional del país y en la consolidación del sector privado como motor del crecimiento económico”.

“La designación del país como sede, por tercera vez en la historia, tras las ediciones de 1965 y 2017, es interpretada por las autoridades como una señal clara de confianza en la estabilidad macroeconómica y en el proceso de transformación productiva en marcha”, destacó el MEF.

Sobre el punto, la gerente de Economía de la cartera de Estado, Nathalia Rodríguez, afirmó en entrevistas con medios de comunicación que el evento representa “una oportunidad concreta para traducir la buena reputación macroeconómica en inversiones reales”. Indicó que el desafío ya no es solo mantener indicadores sólidos, sino convertir esa fortaleza en proyectos, innovación y empleo.

La Asamblea reunirá delegaciones de 48 países de América Latina, Europa y Asia. En paralelo a las sesiones oficiales, se desarrollarán foros empresariales, encuentros sectoriales y reuniones bilaterales. Para participar de estos foros y seminarios pueden registrarse en https://liveevents.iadb.org/.

En esta línea, Rodríguez destacó que uno de los ejes centrales del encuentro será el fortalecimiento del financiamiento al sector privado, a través de instrumentos impulsados, tanto por el BID como por el BID Invest. “Hoy, el país se encuentra en una etapa distinta: hemos alcanzado el grado de inversión y estamos preparados para atraer capital a sectores tradicionales y también a áreas emergentes como tecnología e inteligencia artificial”, manifestó.

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