13 jul 2026

El punto reconforta, el rendimiento preocupa

NI CONFORMISMO, NI AMBICIÓN DESMEDIDA. Son las posturas que nos nacen a partir del debut del seleccionado nacional Sub 20 el martes ante el poderoso scracht brasileño. La tentación del conformismo se acerca a partir de haber igualado estando en gran parte del juego abajo en el marcador, remontar sobre el final un resultado ante el candidato de siempre puede endulzar por demás cualquier análisis posterior. Renegar de la ambición ilimitada se ajusta a valorar este empate, sin perder el contenido esencial que tuvo el trámite del partido, se enfrentó a un rival que en grandes momentos fue muy superior en cada una de las líneas. La sensación final nos lleva a exaltar el resultado del debut sin dejar de lado las carencias que mostró la albirroja como equipo.

LAS BUENAS NOTICIAS. Es bueno comenzar por ellas. Joel Silva ratificó su condición de gran arquero, lo suyo fue más allá de seis tapadas fundamentales, ya que en todo momento trató de ordenar a una defensa con muchas filtraciones. Ronald Huth estuvo a la altura de Silva, rechazó todo lo que venía en forma de balón superando las dudas que había mostrado en la etapa de preparación. En el medio, Rodrigo Burgos plantó bandera, en un equipo demasiado frágil a la hora de pelear por el control de la pelota, el chico de Cerro tuvo un trabajo encomiable frente al aluvión de camisetas amarillas. Nicolás Martínez se puso la chapa de conductor las pocas veces que tuvo balón y terreno a su favor, generando muchas faltas en campo rival, por momentos el único respiro que tuvo el equipo. Colectivamente, es plausible el hecho de no haber bajado nunca los brazos ante un rival evidentemente superior.

POCO EQUILIBRIO. El diseño del equipo tiene el auspicio de ubicar en la cancha a una mayoría de jugadores muy bien dotados técnicamente, pero... aquí nace el gran problema. Ni Hernán Pérez ni mucho menos Nicolás Martínez están para recuperar el balón, Celso Ortiz es capaz de acompañar con gran entereza el trabajo de Burgos, pero con eso no alcanza. Para jugar bien hay que tener la pelota, esta disposición de hombres en la línea media sufren a la hora de mantenerla y mucho más a la hora de recuperarla. Los hombres de Cerro (Burgos y Ortiz) se paran en la posición de doble seis, pero apenas si alcanzan un seis y medio a la hora de la cobertura ante rivales de esta envergadura.

El ingreso de Freddy Coronel en la segunda etapa le brindó algo más de lucha a un cuarteto demasiado liviano en un sector tan importante del juego, convirtiéndose en una valiosa alternativa para superar la carencia de equilibrio.

PROBLEMA DE FONDO. Y en el fondo, el déficit se acentúa con la poca capacidad de marca del volante Gustavo Cristaldo, tratar de convertirlo en un lateral izquierdo en la alta competencia es dar mucha ventaja, sobre todo si no hay un volante que pueda colaborar cuando queda mano a mano con los rivales. Brasil volcó rápidamente sus ataques por esa zona con un lateral llamado Patric, una mezcla endiablada de Cafú y Maicon que llegó al área nacional cuantas veces se propuso. El técnico Adrián Coria explicó que Nicolás Martínez tenía la responsabilidad de tomar la marca del lateral derecho brasileño, en una decisión táctica totalmente discutible atendiendo la diferencia de velocidad y potencia entre ambos jugadores; sufrimos demasiado en esa zona liberada por la cual se paseó el rival.

Jonni Cabrera mostró en el juego aéreo el poder que le confiere su metro noventa y nueve de estatura, pero la pasó muy mal saliendo a cortar fuera del área, agigantando la figura de su compañero de fórmula Ronald Huth. Piris se dedicó a la marcación con muy pocas proyecciones, padeciendo del mismo mal que Cristaldo, no hay un volante que lo acompañe a cerrar cuando el rival lanza varios hombres en su zona.

SE VIENE URUGUAY. La muestra que nos dejaron los charrúas en su victoria 2-0 ante Bolivia hablan de un equipo bien preparado. A su habitual fortaleza física le suman una dinámica importante a la hora de jugar el balón. Delanteros de potencia y volantes con llegada emergieron en el debut celeste reconociendo que enfrentaron al siempre débil conjunto boliviano. El punto flojo y a explotar que reconocimos en el conjunto dirigido por el ex delantero Diego Aguirre se observó en el sector central de su defensa, donde con muy poco, Bolivia causó varios problemas. Sin dudas que en la previa al juego del sábado, el punto reconforta, pero el nivel del debut nos preocupa. Sin descuidar la saludable intención de protagonismo exhibida por el cuerpo técnico, pero balanceando mejor al equipo en la defensa y mediocampo, podemos independizarnos en algo de las grandes tapadas de Silva o la falta de contundencia rival para seguir sumando con vistas al objetivo mundial.