La Albirroja no entrenó en el campo del Mario Alberto Kempes. A las 19.30 llegó el plantel, bajó del bus y saltó directo a la cancha. No estuvo ni cinco minutos en el hermoso gramado.
En ese lapso la llovizna se hizo más fuerte, aunque la misma molestó todo el día, y el reconocimiento duró un flash. Ingresaron con calzados deportivos (no botines) y los jugadores ni siquiera llegaron hasta el mediocampo.
Solamente Gerardo Pelusso dio una vuelta olímpica inspeccionando el terreno de juego de esta verdadera batalla que librarán hoy sus pupilos.
EN EL POLI. Del campo, los jugadores se trasladaron directamente al polideportivo del estadio, donde hicieron un infernal ruido. Algunos jugaron con el balón tirando al aro, fungiendo de basquetbolistas y otros realizaron el famoso jagua’i. Las bromas, las risas y los abrazos abundaron, lo que demuestra claramente el buen ánimo del grupo.
Apenas una cuerda separó a la prensa de los jugadores y, como pocas veces se da, la cercanía entre ambos fue singular. Finalmente, el ruido dio paso a un absoluto silencio cuando Pelusso convocó al plantel que lo escuchó en círculo, hasta que amablemente Gilda Arrúa, jefa de prensa de la Selección, comunicó que había terminado el tiempo destinado a la prensa. Si es por sonrisas y por buen ambiente, la Albirroja gana hoy por goleada.