Por Esteban Acevedo Flor
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Hacia finales del año 1998, el Poder Legislativo emitió la Ley Nº 1.365 que aprobaba un préstamo de 35 millones de dólares, con una contrapartida local de 5 millones de dólares, entre la República del Paraguay y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destinado a financiar un programa de emergencia, precipitado por los continuos desastres provocados por el fenómeno El Niño.
Los graves casos de inundaciones, con su secuela de destrucción y miseria, habían impactado en la banca internacional, que no puso mayores reparos para otorgar el millonario empréstito, que vence en el 2028 y se suma al abultado monto de la deuda externa.
En los papeles el proyecto era sumamente ambicioso: Proponía dar solución a las emergencias climatológicas, a través de organismos del Estado, directa e indirectamente vinculados, como la Dirección de Vialidad, del Ministerio de Obras Públicas (reconstrucción de puentes y rehabilitación de caminos), el entonces Comité de Emergencia Nacional (reposición de viviendas, ropa y comida) y la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (mejora sustancial del sistema de alerta meteorológica).
OTRA REALIDAD. El Gobierno de Luis González Macchi, bajo cuyo mandato se acordó el préstamo, cumplió a medias el programa en cuanto a la asistencia urgente a los sectores damnificados, con la ayuda de las Fuerzas Armadas y otros sectores solidarios.
El proyecto también contemplaba el tema de alerta temprana de fenómenos meteorológicos, para evitar desastres y con ello perjuicios millonarios a los afectados. Otro punto apuntaba básicamente a establecer un vínculo de relación eficiente entre organismos vinculados con la asistencia ciudadana (Comité de Emergencia Nacional y la Dirección de Aeronáutica Civil) para dar respuesta rápida a los desastres naturales.
MODERNIZACIÓN. La intervención de la Dinac debía producirse, según el contrato de préstamo Nº 1117/OC-PR, a través de la adquisición de nuevos instrumentos y equipos meteorológicos, tales como equipos de radar y radio sonda, receptor de imágenes de satélite de alta resolución, sistema automatizado de interconexión para la Red Nacional de Estaciones de Superficie y sistema automatizado de telecomunicaciones meteorológicas.
El equipo de radar, adquirido por un millón de dólares, funciona a medias. Está ubicado en el Campus Universitario de San Lorenzo y a simple vista se puede concluir que la humilde infraestructura no se compadece de la millonaria erogación que consta en el detalle de gastos.
El equipo de globo sonda costó 360.000 dólares y opera en el aeropuerto Luis María Argaña, de Mariscal Estigarribia (Chaco). De acuerdo a los informes, también funciona a medias en el suministro de datos acerca del estado del tiempo, la temperatura ambiental, presión atmosférica, humedad y datos de lluvias.
LA PREVENCIÓN EN CRISIS
Sistema de observación meteorológica comprometido en el préstamo
1) Radar: Costó US$ 1 millón. Opera parcialmente en el Campus Universitario de San Lorenzo. Brinda datos incompletos porque no puede hacer el debido seguimiento de un evento meteorológico o atmosférico.
2) Globo sonda: Costó US$ 360.000. Funciona a medias en el aeropuerto de Mariscal Estigarribia. Sus informes son variados pero imprecisos.
3) Receptor de imágenes de alta resolución (US$ 120.000): Es el único equipo que funciona, aunque con limitaciones, porque no tiene el seguimiento de datos facilitados por el radar.
4) Sistema de interconexión a la Red Nacional de Estaciones de Superficie (US$ 300.000): No funciona.
5) Sistema automatizado de telecomunicaciones meteorológicas (US$ 700.000): No funciona.
6) Capacitación de funcionarios (US$ 200.000): No se realizó.